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domingo, junio 21, 2026

Formas de visitar un mercadillo al inicio del verano

 

Es un huir de la rutina. hay mujeres cuyas palabras son frescas. se hilvanan sombra bajo los toldos de los mercachifles y las manos en estampida pretenden medir el género. Son seis reales, señora, anuncia el subalterno. Dame unas monedas por esta estampita que te pongo en la solapa, es para una buena acción, créeme. Mis rodillas se resienten bajo el talud de gente. Los toldos son colores al sol del verano que empieza, sí es hoy, 21 junio 2026, ya lo teníamos advertido, el verano cumple sus promesas y nosotros en cambio no acabamos de creerle. Pasos sin presa. Manos hurgando los ofertas, no cesa el oleaje de torsos, algún habano, algún porrito bajo el bigote bisoño, el buró con sus gorritas no aprietan sus pasos, solo observan algo mansos a los callados ocres donde estáticos aguardan su turno los que esperan en filas ordenadas el turno para llevarse algo a la boca, un café, una rueda de churro, adiós la dieta adios, es la última vez que me arrimo a este sitio, hay sonrisas sí, pero el calor del asfalto se derrite en mi frente, aún así es válido, ha valido la pena, sí, logré dos bagatelas que recluiré en mi armario, como a tantas otras, para no olvidar los domingos sin viento en un mercadillo adjunto a un aeropuerto.

 


21-06-2026 (Mercadillo dominguero de El Alquián, Almería, muy cerca del aeropuerto)

         

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Formas de NO visitar un mercadillo al inicio del verano 


Es un quedarse clavado en la rutina. hay hombres cuyas palabras son áridas. se descosen luces sobre los toldos ausentes y las manos quietas rehúyen tocar nada. Son gratis, caballero, calla el superior. No me des nada por esta estampa que no te pondré en la solapa, no sirve para ninguna causa, no me creas. Mis rodillas se alivian lejos del gentío. Los toldos son grises a la sombra del verano que termina, no es hoy, 21 diciembre 2026, nunca lo anunciamos, el verano incumple sus promesas y nosotros, sin embargo, seguimos creyéndole. Pasos con prisa. Manos evitando las gangas, se apaga el oleaje de cuerpos, ningún habano, ningún porrito bajo el bigote curtido, el buró sin gorras acelera sus pasos, no observan nada, huyen tensos de los brillantes rojos donde inquietos no aguarda nadie, porque no hay filas, ni turnos, ni ganas de llevarse nada a la boca, ni café, ni churro, hola dieta hola, es la primera vez que me acerco a este lugar, hay seriedades sí, pero el frío del suelo se solidifica en mi nuca, y no ha valido la pena, no, perdí dos baratijas que jamás guardaré en mi armario, como tantas otras, para olvidar los domingos ventosos lejos de cualquier mercadillo y lejos de cualquier aeropuerto.

21-06-2026
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Imagen Pxbay Pedro_Torres

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jueves, abril 23, 2026

Tankas de un viajero en precario

Erg Chebbi Merzouga



Tankas de un viajero en precario
Alonso de Molina

I
La ausencia, a veces,
tal que el viento o la lluvia
no tiene espera.
Pero sigo a tu lado
esperando que escampe.


II
Tienes conductas
de pétalos distintos,
a veces dulces,
algunas otras fieras,
flor de nube o caudal.

Corto el camino
en la arena sin pausa
blanca la imagen
la estación sin memoria
donde despierta el tiempo.

Nada es vacío
las antorchas alumbran
los pasos que andas 
tus reflejos de lunas
son el mar que caminas.


Siguen tus alas
alzándose en la piedra
siguiendo el hilo
que despierta los días
y hace andar al planeta.

Hoy lo celebro
es veintitrés de abril
día del planeta
la luna, el sol, tú y sol
de luz nos prenderemos.

Salta la chispa
llama la piedra al fuego
sentir la hoguera
que al amparo del agua
es sustento y camino.

Se despereza
la primavera anhela
abrir sus ojos
el mundo en flor espera
llegarán los cerezos.

Tímido el sol
se acerca satisfecho
-voy de regreso
aparto nieve y frío
se propaga la hiedra.

Llegan mañanas
no me decido a entrar
unas tras otras
se está secando el barro
y aún no me he mojado.

Abro los ojos
miro por la ventana
pasan las horas
mojarme será un duelo
tal vez conmigo mismo.

Hoy siento frío
no brotan buganvillas
sienten mi frío
como todos los días
en que no piso barro.

Es la crudeza
de un viajero en precario
que en todo invierno
ni entra en sus zapatos
mi esgrime manifiestos.

Algún día, tal vez hoy,
se dejarán llevar
por la corriente
del viento de levante
o tal vez del poniente.

Rendida al vuelo
del sol y la mañana,
te entregas fiel.
Sonríen a tus pasos
el camino y el agua.

III
Versos escritos
no de forma perfecta
siguen los cursos
del milagro y el barro
que en mis huellas persisten.

Escribo lento
y observando estaciones
pretendo ser
el hilo que sostiene
la levedad de ser.

-*-*-*-*-
****
Tankas:
Abrir una grieta y dejar que entre otra luz
***
-*-*-*-*-

-1-


I — Contraluz de la ausencia
Original: presencia que espera.
Reescritura: presencia que se disuelve.
I
La presencia, a veces,
como un sol detenido
no se adelanta.
Y aunque estés a mi lado,
camino hacia la lluvia.

-*-*-*-*-

II — Variaciones invertidas


Pétalos y contrarios
Original: diversidad viva.
Reescritura: uniformidad que pesa.

Tienes costumbres
de pétalos iguales,
siempre templadas,
ninguna fiera nunca,
flor sin nube ni cauce.


El camino cortado
Original: tiempo que despierta.
Reescritura: tiempo que se repliega.

Abro el sendero
en la arena que duda,
gris la figura,
la estación que recuerda
cómo dormía el tiempo.


Nada es vacío
Original: plenitud luminosa.
Reescritura: plenitud que no alcanza.

Todo es vacío,
las antorchas no alumbran
los pasos tuyos.
Tus lunas se disuelven
en mares que no pisas.
________________________________________
Alas que siguen
Original: impulso vital.
Reescritura: alas que renuncian.

Callan tus alas
pegadas a la roca,
rompen el hilo
que sostenía el día
y detenía al mundo.
________________________________________
Día del planeta
Original: celebración.
Reescritura: descelebración.

Hoy no lo celebro,
veintitrés de abril triste,
día sin planeta.
La luna, el sol, tú y yo
apagamos la llama.
________________________________________
La chispa
Original: fuego que guía.
Reescritura: fuego que se extingue.

Cae la chispa,
la piedra huye del fuego,
tiembla la hoguera
que lejos del agua
no encuentra su sendero.
________________________________________
Primavera
Original: despertar.
Reescritura: demora.

Se vuelve a cerrar
la primavera en sombras,
cierra sus ojos.
El mundo en flor se aguarda,
los cerezos no llegan.
________________________________________
El sol tímido
Original: regreso cálido.
Reescritura: retirada.

Huye el sol tenue,
se aleja insatisfecho,
—no voy contigo—
deja nieve y escarcha,
se repliega la hiedra.
________________________________________
Mañanas que llegan
Original: indecisión húmeda.
Reescritura: exceso de decisión seca.

Llegan mañanas
y entro sin vacilar
una tras otra.
El barro se hace río
y yo sigo seco.
________________________________________
Ventana
Original: duelo por mojarse.
Reescritura: alivio por no hacerlo.

Cierro los ojos,
no miro por la ventana,
vuelan las horas.
No mojarme es descanso,
un pacto conmigo.
________________________________________
Frío y buganvillas
Original: frío que impide brotar.
Reescritura: calor que sofoca.

Hoy siento fuego,
arden las buganvillas,
sienten mi fiebre
como tantos veranos
en que evito la sombra.
________________________________________
El viajero
Original: precariedad.
Reescritura: exceso de comodidad.

Es la tibieza
de un viajero holgado
que en cada invierno
estrena nuevos zapatos
y calla manifiestos.
________________________________________
Corrientes
Original: dejarse llevar.
Reescritura: resistirse.

Algún día, o quizá hoy,
no se dejarán ir
por la corriente
ni el viento de levante
ni el soplo del poniente.
________________________________________
Rendida al vuelo
Original: entrega luminosa.
Reescritura: resistencia.

Contra el vuelo
del sol y la mañana
te afirmas firme.
Se detienen tus pasos,
el agua no te sigue.
________________________________________

III — El poema y su revés

1. Versos imperfectos
Original: barro y milagro.
Reescritura: sequedad y cálculo.

Versos trazados
con exacta medida
rompen los cauces
del milagro y el barro
que ya no me acompañan.
________________________________________
2. Escribir lento
Original: sostener la levedad.
Reescritura: soltarla.

Escribo rápido,
sin mirar estaciones,
no quiero ser
el hilo que sostiene
la fugacidad del ser.



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Tanka: Poema de origen japonés que consta de cinco versos, pentasílabos el primero y el tercero, y heptasílabos los restantes.

Imagen: ren_seabra
Comentario: JA

Hola, y bienvenido al territorio del tanka —no es un atrevimiento menor, y aquí se nota que entras con respeto y oído.

Con mis impresiones, te dejo una reseña global, más lectora que académica, pensada como si presentáramos el libro o el cuaderno en una tertulia o taller (muy en tu línea).


Reseña de Tankas de un viajero en precario

Tankas de un viajero en precario es un libro —o cuaderno— que asume desde el título una posición ética y poética: la fragilidad como forma de estar en el mundo. El hablante no se instala, transita. No afirma, observa. No conquista, acompaña.

El tanka, con su respiración breve y su vocación de instante, le sienta bien a esta voz que no quiere explicar, sino permanecer.

I

El primer tanka funciona como umbral:
la ausencia no se dramatiza, se meteoriza.
Viento, lluvia, escampar.
Hay aquí una decisión clave: esperar no es pasividad, es fidelidad.
Ese “pero sigo a tu lado” sostiene todo lo que vendrá después.

II (ciclo central)

El segundo bloque —más extenso y encadenado— construye algo muy interesante:
no una sucesión de tankas aislados, sino un caminar continuo, casi un diario estacional del ánimo.

Aparecen con fuerza las constantes simbólicas del autor:

  • naturaleza como espejo interior (piedra, agua, luna, barro),

  • el tiempo como algo que despierta, no que pasa,

  • el cuerpo como territorio aún no habitado del todo.

El viajero es “en precario” no por pobreza material, sino por incomodidad ontológica:

aún no me he mojado”,
“mojarme será un duelo / tal vez conmigo mismo”
.

Aquí el libro toca uno de sus mejores núcleos:
la resistencia al paso, al barro, a la experiencia que implica mancharse.

Lo más logrado

  • El tono: sobrio, sin énfasis innecesarios (muy “menos es más”, muy tuyo).

  • La coherencia simbólica: agua, frío, estaciones, camino, retorno.

  • La ausencia de conclusiones cerradas: el libro no resuelve, acompaña.

Especialmente bellos resultan los tankas donde el mundo natural parece esperar al sujeto, no al revés:

el mundo en flor espera / llegarán los cerezos”.

A tener en cuenta (no como corrección, sino como conciencia)

En algunos momentos, la cadena de imágenes es tan fluida que el lector puede sentir un leve riesgo de deriva: no se pierde el sentido, pero sí se diluye el golpe final que a veces se espera del tanka.
No es un defecto: es una opción de respiración larga. Conviene saber que la estás eligiendo.


En conjunto

Tankas de un viajero en precario no busca el destello aislado, sino la caminata lenta.
Es un libro que se lee mejor sin prisa, como quien acompaña a alguien que no sabe aún si entrará, si se mojará, si el frío cederá.

Y quizá ahí esté su verdad más honda:
no en llegar, sino en seguir estando.

Si quieres, en un siguiente paso puedo:

  • ayudarte a seleccionar 10–12 tankas para una lectura pública,

  • trabajar una nota final o colofón muy breve,

  • o revisar el ajuste al molde del tanka desde una perspectiva flexible, no normativa.

---


Quedarte ahora en la indagación —sin prisa por hacer público el trabajo— es casi una actitud clásica en haiku y tanka: dejar que el texto madure por decantación, no por empuje. La primavera como horizonte no suena a estrategia editorial, sino a ritmo interno, y eso encaja con lo que estás escribiendo.

Y déjame aclarar algo importante, con honestidad:
cuando leo tus textos no actúo como cómplice ni como amigo, pero tampoco como académico en el sentido frío del término. Intento situarme en un lugar intermedio y exigente: lector atento que quiere que el poema llegue a ser lo que ya apunta. Si algo funciona, lo digo; si algo se sostiene por intuición más que por forma, también lo señalo. En tu caso, hay trabajo real, no gesto.

Además, en estos poemas se nota algo que no siempre aparece cuando uno “prueba” formas breves:
no estás imitando el molde japonés, sino dejando que el molde te escuche a ti. Eso es más difícil y más honesto.

--en todos los casos, creo que lo que toca ahora es muy simple:

  • seguir escribiendo sin pensar en libro,

  • dejar reposar cada tanka como quien deja una piedra en agua,

  • y vuelve a ellos pasado un tiempo, no para corregir, sino para ver cuáles aún respiran.

Cuando llegue la primavera (real o simbólica), sabremos cuáles quieren salir y cuáles prefieren quedarse.

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Acá las revisiones: 





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viernes, enero 16, 2026

Poema del día día_ ¿POR QUÉ MIS LABIOS ARDEN SI ESTÁN FRÍOS?


POEMA_DEL_DÍA_


No lo niego, eres buena en la cocina,
tus idiomas comprenden a mis versos;
voy rayando, si acaso, la manzana
que este nido de barro soñoliento 
detenga la distancia, y este frío,
mientras arde la noche entre silbidos
de este pájaro impuro que me arde
desde venus al giro de mis días.

Aunque llegan esplendidas mañanas
con el fruto inconstante que me ofreces,
soñoliento, sin luz y hasta sin ojos,
contemplo a cielo abierto los paisajes
con toda la locura que da el pan,
con toda la cordura del café
en esos diez minutos de abstinencia,
de siesta, de discordia o tal vez gloria
que crece o se decrece como sombra.

Tan vestido, iluso e impaciente
-por detener el frío de esta tarde-
que cuento los cacharros de cocina,
las cazuelas, las ollas, los cuchillos,
 
la espuma, el aderezo, la nostalgia…

Los fogones se apagan,
no calienta esta estufa,
y venus ya se ha ido;
ha roto sus columnas,
está entre los caídos
de esos versos llorados -tan ansiados-
que escapan continentes de los mapas.

Donde ardían las copas, la ambrosía,
se estancan los desagües si no llegas,
falta dios bostezando en la almohada.

La buganvilla, el viento, la añoranza…
son los lirios cobardes que se huyen
a otro sol bullangero a preguntarle:

¡Por qué mis labios arden si están fríos!


Libro: Las horas mansas de los lirios.
Autor: Alonso de Molina
Link a compra: https://www.amazon.es/dp/B08GFX5P2L




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miércoles, octubre 29, 2025

Presentación simultánea de dos de mis libros en el Museo Arqueológico de Almería

 

Ocho años desde la presentación simultánea de dos de mis libros en el Museo Arqueológico de Almería
, y parece que el tiempo se ha quedado ahi, detenido, sin otra cosa que hacer que seguir escarbando en busca de un texto que te deje medianamente satisfecho, no obstante ese escarbar es también una forma de vivir. No como quien busca oro, sino como quien busca sentido.

Ocho años pueden parecer una un lapso de tiempo, pero de ninguna manera he estado quieto, he leído y escuchado, he revuelto cajones, y sobre todo he dejando que los versos respiren y que los libros se asienten en su propio ecosistema, quiero decir las estanterías blancas que rodean mi escritorio.

En ningún caso la presentación simultánea de dos libros fue un cierre, sino una apertura. Desde entonces, he seguido haciendo lo que he considerado que tengo que hacer: escribir pretendiendo textos que no solo digan, sino que me digan algo a mí. Y eso es una manera de nutrirme en fidelidad hacia mí mismo.

Quizás mi proyecto actual que lleva de subtítulo "Tal vez sonetos", unas decenas de poemas rescatados en los que llevo varias semanas trabajando, sea la respuesta a ese tiempo detenido. O quién sabe si quizás sea solo otro paso en ese camino de seguir buscando las respuestas no halladas, ese pretender hacer un árbol con un trozo de manera que es como entiendo lo poesía, no más de lo mismo, sigo con todas las dudas por resolver, lo bonito, lo estético, la belleza no es lo que nutre, ni mucho menos lo que me conforma. Lo único válido, lo que me importa es seguir escribiendo, incluso cuando no escribo porque estoy convencido de que hay toda una constelación de versos y poemas que no se resignan al olvido y siguen a la espera de ser hallados y publicados.

Para quien no me conozca, el señor del micro, Alfonso,  fue uno de los amigos que me acompañaron ese día, el tipo de la pantalla soy yo.

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lunes, octubre 13, 2025

La paz como forma de sentir, pensar y leer

María Corina Machado. Nobel de la Paz 2025

Personalmente la paz siempre me ha llevado a la acción a través de la palabra, a través de la poesía. He promovido varias antologías poéticas en este sentido, entre otras:

-Instrumentos de Paz

-Camino de Armonía

-Día Internacional de la palabra

 

La paz en el escenario actual

La concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado ha provocado, en contra previsión del presidente de EEUU Donald Trump un eco internacional intenso.

No solo por su peso político, sino también por su carga simbólica y narrativa.

El Comité Noruego justificó su decisión destacando su “incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.

Desde una perspectiva histórica y literaria, este galardón se puede leer como una apuesta por la resistencia civil, por la palabra sostenida en medio del miedo.

Su reacción fue breve, y profundamente humana:

Estoy en shock… esto es un logro para toda la sociedad, yo solo soy una persona”.

Esa frase resuena más allá de la política.

Habla de una paz compartida, construida entre muchos.

No faltaron críticas, claro. Algunos cuestionaron si el Nobel priorizó la política sobre la paz.

Pero incluso ese debate es valioso: nos obliga a preguntarnos qué significa hoy “la paz” y quiénes la encarnan.

 

Redefinir la paz

La palabra “paz” ya no es un concepto fijo.

Hoy es un campo de tensiones, contradicciones y posibilidades éticas.

Vivimos en un mundo atravesado por guerras visibles… y por violencias más sutiles: económicas, ecológicas, simbólicas.

Por eso la paz no puede reducirse a la ausencia de conflicto.

Debemos repensarla como una práctica activa, situada… incluso poética.

Podemos mirarla desde tres ángulos:

1.     Paz como justicia estructural

Ya no basta con tratados o discursos.

La paz exige desmontar sistemas de opresión: racismo, extractivismo[1], patriarcado, colonialismo.

También exige combatir la desinformación y el odio, incluso en el mundo digital.

2.     Paz como proceso, no como estado

No existe una sola paz.

Cada comunidad, cada territorio, la construye a su manera.

La paz no es un acto único: es una constancia viva.

3.     Paz como diálogo radical

Juan Manuel Santos decía: “El arma más poderosa es sentarse a dialogar”.

Pero ese diálogo implica reconocer heridas, asumir responsabilidades y abrirse a la escucha.

No es cómodo. Pero es transformador.


Quiénes encarnan hoy la paz?

En este mapa nuevo, la paz tiene muchos rostros:

•Líderes disidentes y no convencionales, como Machado, Malala o Greta Thunberg.

Ellas representan una paz que incomoda, que desafía estructuras de poder.

No pacifican: interpelan.

•Comunidades invisibilizadas: pueblos indígenas, defensoras del agua, madres buscadoras, periodistas de frontera.

Ellas practican una paz cotidiana, silenciosa, sostenida con el cuerpo.

•Jóvenes y educadores.

Porque sembrar una cultura de paz no es adoctrinar: es enseñar a disentir sin destruir, a convivir con la diferencia.


La paz como práctica crítica y poética, Gandhi lo dijo con meridiana claridad:

No hay caminos para la paz, la paz es el camino.”

No es una meta futura, sino una forma de estar en el mundo ahora.

Nos invita a encarnar la coherencia entre medios y fines, a no postergar la justicia ni condicionar la ternura.

Hoy, cuando tantas luchas se libran “en nombre de la paz” pero con métodos excluyentes o violentos, esta idea cobra fuerza.

Nos recuerda que no basta con desearla: hay que practicarla en cada gesto, en cada palabra… incluso en cada lectura.


Propongo tres dimensiones para pensar esta práctica desde la lectura y la crítica:

1.   Sentir en paz — la crítica como cuidado

Leer un poema no es diseccionarlo. Es acercarse con respeto, como quien escucha algo frágil.

Gloria Fuertes lo expresó así:

“Mi partido es la Paz. Yo soy su líder. No pido votos, pido botas para los descalzos —que todavía hay muchos—”.

La crítica ética puede ser esas botas: protección, acompañamiento, sostén.

2.   Pensar en paz — la filosofía del riesgo

Pensar en paz no es evitar el conflicto, sino asumirlo con honestidad.

Miguel Hernández escribió:

“Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes.”

Nombrar sin herir. Disentir sin aplastar.

Eso también es paz.

3.   Leer en paz — la comunidad como horizonte

Leer en paz es leer con otros, abrir el texto a la multiplicidad de miradas. Rafael Alberti lo intuyó al enumerar:

“Paz para el aire, paz para el viento,

paz para el agua, paz para el fuego”.

La lectura compartida es atmósfera: un espacio donde las palabras respiran.

Incluso poemas íntimos, como el “Ya no” de Idea Vilariño, muestran que la paz también puede habitar el duelo, el silencio, la aceptación:

No me abrazarás nunca

como esa noche nunca.


Y un proverbio africano lo resume con sabiduría circular:

Cuando hay paz en el hogar, hay paz en la comunidad.

Cuando hay paz en la comunidad, hay paz en la nación.

Cuando hay paz en la nación, hay paz en el mundo.”

La crítica, como la paz, empieza en casa.

Y, cómo no, en la propia naturaleza: Lo que es bueno para el panal es bueno para la abeja, lo que es bueno para la abeja es bueno para el panal.


Invitación abierta

Este texto no busca tener la última palabra,

pretende abrir palabras.

Si alguna vez un poema te habló en voz baja,

si alguna vez una lectura te cuidó en lugar de juzgarte,

entonces esta reflexión también es para ti.

La paz como forma de sentir, pensar y leer…
empieza aquí, en este gesto íntimo
de escuchar con atención,

de cuidar la palabra…

y dejarse cuidar por ella.

 

Namasté

 



[1] ESTRACTIVISMO es el modelo económico basado en la explotación intensiva y a gran escala de recursos naturales, como minerales, petróleo, productos agrícolas o forestales. Este modelo se caracteriza por la exportación de las materias primas con un procesamiento mínimo, lo que a menudo genera "economías de enclave" y poca diversificación económica, además de graves conflictos socioambientales y violaciones de derechos humanos.

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Foto: Carlos Díaz, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY 2.0.


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viernes, octubre 11, 2024

Diferencias y similitudes entre los tres últimos premios Nobel de Literatura

Los Premios Nobel, una especie de rifa, los presumibles no suelen ser nominados, mi admirado Haruki Murakami lo sabe bien, a Raúl Zurita difícilmente le darán el nobel. La academia en los últimos años nos sorprende premiando a cuasi desconocidos, pero con un talento especial más cercano al lector, menos divo de masas y con escritos también más de andar por casa, menos saturados de tramas, escenarios, historias paralelas... Me gusta Han Kang, sus historias llenas de poesía, sus personajes sencillos... Me alegra este galardón, no obstante, Murakami y Zurita me darían un alegrón, lo merecen.

Los gustos literarios, en buena lógica, son muy personales, lo que para unos es una obra maestra, para otros puede pasar desapercibida. Así y todo, entiendo que lo importante en la concesión del Nobel en los últimos años ha sido la diversidad, de alguna manera, reconocer a autores de diferentes culturas y orígenes, contribuye a enriquecer el panorama literario mundial y abre expectativas a autores menos conocidos. De alguna manera la literatura es un universo apasionante y especialmente diverso, y los Nobel, aunque a veces sorprendentes, desempeñan un papel importante en la promoción de la lectura y la escritura.

Algunas diferencias y similitudes entre los tres últimos premios Nobel de Literatura

Han Kang (2024). Corea del Sur.  Estilo: Prosa poética que aborda traumas históricos y la fragilidad de la vida humana es conocida por su capacidad para combinar poesía y narrativa, creando historias que son tanto conmovedoras como reflexivas. Su obra más famosa, “La vegetariana”, cuenta la historia de una mujer ama de casa que tras tener un sueño decide hacerse vegetariana, es un claro ejemplo de su estilo único y profundo.

Jon Fosse (2023). Noruega. Estilo: Minimalista y poético, con una amplia producción en teatro, novela y poesía. Su obra más conocida, “Septología”, sobre el sentido de la existencia.

Annie Ernaux (2022). Francia. Estilo: Autobiográfico, explorando la memoria personal y colectiva. Su obra más destacada: “Los años”, escribe de forma biográfica el paso de los años, desde la posguerra hasta la actualidad.

El dilema entre la popularidad, la calidad literaria y especialmente la diferenciación entre las historias a contar y las formas de contarlas. La pregunta que surge es: ¿debería la Academia premiar a los autores más populares o a aquellos que aportan algo nuevo y original a la literatura? Es un debate complejo, ya que la popularidad no siempre es sinónimo de calidad literaria, pero tampoco podemos negar que los grandes autores tienen un impacto cultural y social que va más allá de su obra.

En cualquier caso, seguiremos a la expectativa de que autores como Haruki Murakami y Raúl Zurita sean reconocidos con este prestigioso galardón, es evidente que sus obras han dejado una huella imborrable en la literatura contemporánea y merecen ser reconocidas con este más que apreciable galardón.




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miércoles, septiembre 11, 2024

LO BELLO Y LO TRISTE. YASUNARI KAWABATA



Antes de llegar a los treinta años, Otoko comenzó a usar siempre quimono, de modo que su esbeltez ya no resultaba tan evidente como cuando usaba faldas o pantalones. Con todo, era innegable que adelgazaba mucho todos los veranos. Ahora, aquel fenómeno la hacía pensar en su madre muerta. 
Verano a verano, la debilidad y la pérdida de peso de Otoko se iban haciendo más notables.

–¿A qué tónico se puede recurrir para evitar esto? –preguntó a su madre en una oportunidad–. En los periódicos aparecen avisos de muchas medicinas... ¿has probado alguna?

–Supongo que algo ayudarán –respondió la mujer con vaguedad y luego de una pausa prosiguió con tono diferente–: Otoko, la mejor medicina para una mujer es el matrimonio.

Otoko permaneció en silencio.

–¡El hombre es la medicina que da vida a la mujer! Todas las mujeres tienen que consumirla.

–¿Aun cuando se trate de un veneno?

–Aun así. Tú ya probaste el veneno y aún no lo admites, ¿no? Pero yo sé que puedes encontrar un buen antídoto. A veces se necesita un veneno para contrarrestar otro veneno. Quizás el remedio sea amargo, pero tienes que cerrar los ojos y tragarlo. Es posible que experimentes náuseas y creas que no te va a pasar por la garganta.



Fragmento
LO BELLO Y LO TRISTE
YASUNARI KAWABATA
Premio Nobel de Literatura 1968



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domingo, agosto 25, 2024

Camino Primitivo de Santiago



Camino Primitivo de Santiago
Habitación de hotel
Algunas manchas de humedad. Un estrecho y vetusto armario. Una ventana con vistas, dando realce a los gruesos muros de la habitación que se ensanchan hasta alcanzar el metro. Cuatro oscuras colañas sustentan el peso de toda esta zozobra con el rancio color de una memoria antigua sobada por el tiempo al amparo del oro y el boato. 
No siento melancolía en esta oquedad donde el tiempo en su insistencia anida polvo y memoria desmedida. 
Pero puedo aprender, por el contrario, que todo cuerpo es campana, una cornisa errante que yerra y cae sin saber cómo para elevar sus pasos hasta el espejo que en el fondo somos, aunque a veces elegimos quemar las alas sin huir de esta ansiosa e inquieta irrealidad.

 

#símbolos desnudos 

 



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