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Mi ciudad, 1970 (relato 300 palabras)




Los días de julio eran pintarrojas al sol y olor a salmuera. El crepitar de los minutos levantaba el polvo de las calles y bajo la sombra de las palmeras sesteaban los perros y las pulgas. El silencio sólo era roto por la alarmante acústica del Pito de Oliveros cuyo ulular anunciaba el final de las horas entregadas al trabajo; la legión de gente camino de sus casas animaba los medios días mientras la barra del Cuco en medio del parque tentaba a los viandantes con sus vermut y tapas de aceitunas y jibia a la plancha.

Estancada en los días, su historia acusaba el calor asfixiante del levante y el pegajoso poniente. Era una ciudad en la inopia, los obreros, sin esperanza ni futuro, con gesto feligrés, subsistían con sus pensamientos erráticos, evaporados en el sopor de los veranos, con el viento en las piernas desnudas de la bahía, sin ambición ni hambre ni orgullo espaciaban la sal y la miga de su existencia.

La Alcazaba con sus torres descendiendo la calle de La Reina camino de la Escalinata Real. Los barrios de la Joya, Pescadería, la Chanca, San Antón,… dirigían sus holganzas a la arenica blanca de las playas lindantes.

Al filo del muelle, cada tarde decenas de ojos oteaban el horizonte con la “carná” prendida al anzuelo y la vista en la lejanía. A sus espaldas gritos, polvo, jóvenes jugando al fútbol bajo los tinglados del puerto, hasta que en la tarde-noche en el Jurelico o en el Moderno remataban el día con una de Tarzán o Clint Eastwood.

Pero no fui yo, quien disparó la raíz esculpiendo su futuro en holgura, esta infusión a gotas que atravesó mi savia donde las hojas registraron la sequía y el sol, prendió en el acento cálido de los nativos.


Imagen FICUS centenario, narrador de este texto, desde su ubicación privilegiada en el Parque Nicolás Salmerón, frente al puerto.

¿No es peor levantarse de mal humor? (Microrelato 100 palabras)






“Estaba en el baño preguntándome si me masturbo demasiado”. Afirmaba por la radio una joven que había leído que unos momentos de gozo y sudor pueden liberar mente y cuerpo de tensiones y stress. Le preocupa estar fuera de lugar y desearía consultar porqué la masturbación la hacía sentirse bien. El amor a uno mismo podría ser un primer paso hacia el amor a los demás. Pero hemos oído historias acerca de la maldición de dios. Entonces qué hacer si uno se levanta cada mañana con un pene erecto que mediatiza sus actos. ¿No es peor levantarse de mal humor?


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Me acongoja no sentir excitación cuando perforo hormigón con una helicoidal (Microrelato 100 palabras)


Estudios científicos tras realizar diversas exploraciones cerebrales, concluyen que los escáneres activaban la misma área del cerebro de un hombre tanto mirando a mujeres atractivas como contemplando herramientas eléctricas. Sustancialmente decían que la respuesta cerebral de los sujetos estudiados fue la misma mientras veían imágenes de hermosas féminas que observando novedosos pertrechos automáticos.

Me acongoja no ser como los demás hombres y no sentir excitación cuando perforo hormigón con una helicoidal; en cambio me tranquiliza observar que efectivamente, experimento una enorme excitación cuando mi pareja medio desnuda con taladro en mano sube unas escaleras para agujerear el techo del dormitorio.
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La cruda inanición (Relato breve)


Anoche le esperé ansiosa, con el teléfono pegado a mis manos que no paraban de temblar conforme transcurrían los segundos.



Las 21:45...las 21:48 ¡nunca el tiempo devenía tan lento! ...Las 21:59... ¡Está a punto de llamar, seguro!. Las 22:00... Ahora!... las 22:01...por su reloj deben ser las 21:59... Las 22:03....¡Dios mío! ¿Qué le habrá ocurrido?..




Recuerdo la manera casual como nos conocimos....-Tienes una sonrisa encantadora, me dijo. Le espeté impasible haciéndome la dura, clavándole fijos mis ojos en los suyos. –Porqué?–Porque la tienes, respondió un tanto azorado. Nos echamos a reír y alborotados empezamos a hablar y hablar como si nos conociéramos de toda la vida.




Las 22:04... Las 22:16. Las 22:30.... ¡¡No está sólo; no puede estar sólo… de eso se trata. Sí, seguro que no está solo el muy cerdo. ¡¡Todos los hombres son iguales!. Las 22:46. Las 22:55. No me llamará. No, ya no vendrá. Debo irme a casa.


Desconecto el móvil. Entro en Casa –Dónde has estado Alicia?.
La voz de mi marido me devuelve a la realidad. La cruda inanición.






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Muerto de celos (Relato breve)

-¿Es guapa? –Hermosa como pocas. El marido la pilló in fraganti con el jefe. A la chica le gustaba la buena vida, los regalos caros y él no podía ofrecerle ese ritmo de vida; finalmente, se veía venir, lo abandonó y se fue con el jefe. –¡Hombre! El dinero no lo es todo. Terció Mariano. ¿No será que el marido la tenía insatisfecha sexualmente hablando? –De todo puede haber, continúa Rafael, ten en cuenta que es una mujer joven, atractiva y probablemente muy seductora, es posible que el marido no pudiera satisfacerla en la medida que la chica lo necesita y por eso lo dejó, es lógico.

Mariano traga saliva. En tanto se despide de Rafael, piensa en su joven y ardiente esposa. –“Las últimas semanas llega más tarde a casa con la excusa de que va al gimnasio, discutimos con frecuencia, he visto nueva lencería en su tocador y además huele diferente... En estos momentos Mariano ya se está pasando una mano por la frente y piensa en las veces que él mismo ha engañado a su mujer con una compañera de la oficina. -¿Porque ella habría de ser diferente?. Vuelve a pasarse la mano por la frente que exhala gruesas gotas de sudor mientras piensa en posibles adversarios. ¿El jefe, su monitor de spinning ó será ese compañero de trabajo recién ascendido, ó tal vez su ginecólogo? –Hm, nunca me gustó cómo la mira el maldito galeno.

De camino a casa un semáforo en rojo lo detiene. Es un cruce y observa con estupor cómo lo atraviesa un moderno auto con una pareja dentro. -¡Es ella, es ella!. Trata de girar para perseguir al coche pero el semáforo vuelve a verde y la densa circulación se lo impide. Con gesto contraído decide aparcar el coche y tomar unas copas. Imagina a su mujer y al tipo haciendo el amor, ambos jadeantes. Siente que la tierra se abre a sus pies, imagina el ridículo, las miradas burlonas de sus amigos y se sumerge en el alcohol.

Tic tac tic tac. Son las 02:00 de la madrugada. El llega a casa. La chica duerme con normalidad. La mira con ganas de estrangularla pero decide no molestarla y se queda en el sofá. El alcohol le ayuda a conciliar el sueño. Despierta. Frío y calculador se dirige a la cocina y prepara un abundante desayuno. Se dirige a la habitación conyugal, su esposa se está despertando. El la besa. Le habla suave, dulce, conciliador. Ella se disculpa. –Me quedé dormida esperándote, donde estuviste? –Nada, cielo, me retrasó el trabajo y cuando llegué dormías tan profundamente que no quise despertarte, por eso me quedé en el sofá. Te he preparado un buen desayuno. -¿Has preparado el desayuno, esto sí que es una sorpresa?. Mariano regresa con una bandeja llena de café, zumos, tostadas, frutas,… La chica de un trago bebe un largo vaso de zumo de naranja, a continuación unta una tostada y la devora entre risas. –Cariño que sorpresa más agradable, desayunar en la cama, espero que no sea la úuuultimmmmaaaaaaaaaa vezzzzz. Cae sobre la bandeja. El veneno había actuado rápido. Mariano toma café. Zumo. Tostada. Se sitúa al lado de la chica. La abraza y se dispone a morir junto a su amada.

-Gracias a Dios que despiertas por fin. -¿Dónde estoy?. -Tuviste suerte, tal como habíamos quedado por la noche al salir del gimnasio, pasé por tu casa para ir juntas al trabajo. Me extrañó que no estuvieras lista y sobre todo que no atendías el timbre de casa. Tampoco cogías el teléfono y tu perrito no paraba de ladrar. Acudí al portero que no te había visto salir a ti ni a tu marido, así que decidió abrir la puerta y os encontramos echados en la cama inconscientes; de esto hace ya tres días. -¿Y Mariano, él donde está? –Lo siento querida, a ti te salvamos. Con él no llegamos a tiempo.
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©Alonso de Molina