Gracias por leer y dejar un comentario en mis libros. Amazon y Google Play Libros
Los otros que me forman: Poesía es hacer un árbol con un trozo de madera. Alonso de Molina,
Libros mis
domingo, enero 11, 2026
Poeta irremediable
Gracias por leer y dejar un comentario en mis libros. Amazon y Google Play Libros
lunes, enero 05, 2026
2025 RESUMEN AÑO 2025 - LIBROS PUBLICADOS. PORTADAS EN REVISTAS. PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS: ALONSO DE MOLINA
2025 RESUMEN AÑO 2025 - LIBROS PUBLICADOS. PORTADAS EN REVISTAS. PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS: ALONSO DE MOLINA
Gracias por leer y dejar un comentario en mis libros. Amazon y Google Play Libros
sábado, enero 03, 2026
¿EN QUÉ CLASE DE INFIERNO ESTAMOS CONVIRTIENDO EL MUNDO?
Respecto a la noticia del día. No soy de políticas. Y mucho menos simpatizo con los regímenes totalitarios, pero entiendo que hay otras formas de hacer las cosas. Trump se impone, puede que la razón esté de su lado, pero no sé si la forma de actuar en la adecuada en un mundo al borde del precipicio.
¿En qué clase de infierno estamos convirtiendo el mundo?
Lo que dicen hoy las noticias sobre Venezuela. Según varias fuentes de prensa y TV, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su gobierno llevó a cabo una operación militar a gran escala en Venezuela y que Nicolás Maduro fue capturado y sacado del país. Trump afirmó que Estados Unidos “dirigirá el país hasta que haya una transición adecuada”. Algunas figuras políticas han celebrado la acción como un “nuevo día para Venezuela”, mientras que otras la han calificado como un “secuestro” y han advertido sobre la narrativa mediática que puede construirse alrededor de este acontecimiento político militar. Es decir: hay un hecho central —la operación militar y el apresamiento del presidente anunciada— y luego una ola de interpretaciones, cada una desde su propio marco ideológico. LA FORMA, NO SOLO EL FONDO A mi modo de ver, como persona de a pie, lo que está ocurriendo es algo mucho más profundo que la simple noticia. ¿Cómo es posible actuar así en un mundo ya tensionado, frágil y totalmente polarizado…? Y esta pregunta es una reflexión totalmente introspectiva y creo que muy legítima. No estoy defendiendo a Maduro ni a ningún régimen totalitario. Estoy señalando algo más universal: la preocupación e inquietud por cómo el poder ejerce la fuerza, la supremacía militar, en un momento histórico donde cualquier acontecimiento de este calibre puede incendiar más el panorama global. Muchas personas nos sentimos consternados entre el miedo, la incertidumbre y, claro que sí, la sospecha cuando una potencia actúa de forma unilateral militarmente en otro país. No porque crean que el régimen venezolano sea o no legítimo, sino porque el método, las formas, importan, sobre todo cuando el mundo ya parece caminar sobre una fina capa de hielo. AL BORDE DEL PRECIPICIO Sí, un mundo al borde del precipicio. Las noticias de hoy refuerzan esa sensación de que las decisiones se toman cada vez más rápido, más duro, más sin matices. Y eso genera miedo, ansiedad y vértigo. Mucha gente siente que, aunque la intención pueda ser “restaurar la democracia” o “proteger derechos”, la forma belicista de actuar puede abrir puertas más que peligrosas como escaladas militares, tensiones internacionales, precedentes difíciles de controlar y narrativas que se imponen en uno y otro sentido sin espacio para la duda y la imprecisión de la incertidumbre. FUERA DEL TABLERO Todo lo acontecido en el día de hoy en Venezuela, y no voy a suavizarlo con optimismos vacíos, deja a la líder opositora María Corina Machado, fuera del tablero. El mundo sí, como en una sucesión de incendios incontrolables, camina entre brasas sin saber muy bien, sin certezas de cómo se llegó hasta este punto, un mundo abocado a la impotencia, sin lucidez alguna, y que nos obliga a mirarlo de frente, directamente menguados, impávidos y sin anestesia. Y no, no estoy pidiendo ni mucho menos ofreciendo un diagnóstico del mundo, del planeta Tierra, sino un reconocimiento de la irracionalidad con la que muchos dirigentes actúan mientras los ciudadanos de a pie solo podemos, con el corazón encogido y la mente fría, reconocer que esto pesa, esto duele, esto no debería ser normal. No, no lo es. Y esta reacción —esa punzada que nos hace decir “dan ganas de llorar”— es una señal de que las personas de a pie no somos indiferentes al caos orquestado por las altas esferas de los gobiernos. El ciudadano no puede ni debe disimular su sensibilidad ante agresiones gubernamentales y mucho menos ante hechos bélicos, agresivos… celebrar la violencia, no es un acto de resistencia. Lo que duele es la gente, las historias truncadas, la dignidad golpeada, la sensación de que un país entero ha sido obligado a vivir en modo supervivencia. Venezuela, hoy es una herida abierta en América Latina. Lo que duele es la gente, las historias truncadas, la dignidad golpeada, la sensación de que un país entero ha sido obligado a persistir para vivir en modo supervivencia. Y entiendo ese temblor. Venezuela se ha convertido en un símbolo doloroso de cómo un pueblo entero puede quedar atrapado entre crisis económicas profundas, deterioro institucional, migraciones masivas y una sensación de futuro suspendido. Millones de personas han tenido que marcharse, otras resisten como pueden, y desde fuera uno siente que observa un incendio que no debería existir, pero que nada puede hacer para apagarlo.
lunes, diciembre 29, 2025
La tejedora de Silencios
El pueblo de Piedras Secas no se llamaba así por falta de agua, sino por el estruendo constante de sus discusiones en las consabidas meriendas en la era alrededor de la fuente que pasaba por una delicada época de sequía. Así es que desde que la "Fuente del Origen" había empezado a protestar en lugar de cantar, las palabras se habían vuelto punzantes, los argumentos afilados y cada día era una nueva batalla verbal por nimiedades. Nadie recordaba ya cuándo había sido la última vez que habían compartido un almuerzo o una merienda en paz.
Un día, llegó al pueblo una anciana llamada Elara, con una rueca de madera pulida y unos ojos que parecían haber visto la quietud de mil estrellas y sus noches. No hablaba mucho. Se sentó en la plaza, bajo el árbol más viejo, y empezó a tejer. Pero no tejía lana o hilo; Elara tejía silencios.
Al principio, nadie notó los silencios tejidos por Elara. La gente seguía gritando en el mercado, los niños discutiendo en los callejones. Pero Elara seguía moviendo sus dedos con una lentitud casi ritual, extrayendo de la nada hilos invisibles que parecían absorber el sonido.
La primera en notarlo fue una niña, Maya, que jugaba cerca de la anciana. Su hermano le había quitado su muñeca y ella estaba a punto de soltar un berrinche monumental. Pero al abrir la boca, algo la detuvo. No era que no tuviera ganas de gritar, sino que el sonido de su propio enfado parecía disolverse antes de salir al escuchar el suave zumbido de la rueca de Elara y, por primera vez en mucho tiempo, escuchó también el aleteo de una mariposa. Soltó la muñeca y, en lugar de gritar, se quedó mirando a la anciana.
Poco a poco, el tejido de Elara se fue extendiendo. Las voces de los vecinos no se apagaron del todo, pero perdieron su aspereza. Los gritos se convirtieron en tonos más bajos, las interrupciones en pausas reflexivas. En el mercado, cuando alguien elevaba la voz, el silencio tejido por Elara lo envolvía, obligando a una pausa. En esa pausa, a menudo, la gente recordaba la amabilidad, la conexión. Se escuchaban a sí mismos, y el eco de su propio enfado resonaba en el vacío, haciéndoles sentir incómodos.
Una tarde, el alcalde, un hombre de voz atronadora, se acercó a Elara y sin llamarla por su nombre gritó: "Anciana", y bajando la voz casi sin querer, dijo: "parece que has obrado un milagro. ¿Qué es lo que tejes?"
Elara detuvo su rueca. Sus ojos profundos se encontraron con los del alcalde. "No tejo silencios, señor alcalde. El silencio ya está aquí, siempre lo ha estado. Tejo el permiso para escucharlo".
Y el pueblo de Piedras Secas, aunque seguía teniendo sus desacuerdos, aprendió que la verdadera paz no era la ausencia de ruido, sino la capacidad de encontrar el silencio en medio de él. Y lo encontraron, en cada pausa entre palabras, en cada mirada antes de una respuesta airada, en el zumbido constante y amable de la rueca invisible de Elara.
-Moraleja: practica el silencio, el silencio es el lenguaje del corazón, tu paz interior te lo agradecerá.
-El nombre Elara es de origen griego y tiene un significado profundo. En la mitología griega, Elara era una de las amantes de Zeus y madre del gigante Ticio. Este nombre evoca la belleza y la pasión, simbolizando la luz y la creatividad. Además, Elara también se refiere a una luna joviana descubierta en 1905, lo que añade un aspecto astronómico a su significado. Las personas con este nombre suelen ser vistas como creativas, con una gran sensibilidad y una fuerte intuición.
Maya: ilusión o apariencia engañosa de la realidad en la filosofía hindú.
Gracias por leer y dejar un comentario en mis libros. Amazon y Google Play Libros
-
. Nosotros levantamos el fuego lanzando piedras a la oscuridad del bosque. Comprendíamos las razones del sol y de la luna, tal vez...
-
A estas alturas de la vida, mi cuerpo es este incendio que arrastra sus pisadas, un brillar de cenizas en la tregua, una mano tendida p...
-
La descarga gratuita tan solo durará 48 horas. No lo dejen. Sería bueno que una vez leído dejen sus comentarios y reseñas en la misma pági...















