¿La poesía está de moda o la sociedad busca un nuevo refugio?
La frase inicial ya marca el
territorio:
“La poesía no
sirve para nada, gracias a dios, pero es indispensable”.
Ahí está todo: inutilidad fértil,
resistencia, respiración. Lo que llamamos “moda” es, en realidad, un síntoma.
La poesía aparece cuando la sociedad
no sabe qué hacer con su propio ruido. Cuando el lenguaje cotidiano se agota,
la poesía entra como un ariete.
Pero está claro: cuando algo se
vuelve visible, también se vuelve consumible. Y ahí empieza el riesgo:
• la
poesía como decorado
• como
marca personal
• como
estética de sensibilidad
• como
postureo emocional
• No
es que la poesía se esté aburguesando: es la sociedad la que intenta
domesticarla para que no duela, para que no duela demasiado.
¿Ha pasado de ser un grito hacia
dentro a un grito hacia fuera?
Antes:
La poesía era un cuarto cerrado, un
espejo que devolvía sombras, un diálogo con lo que no se podía decir en voz
alta.
Ahora:
La poesía se ha convertido en un
escaparate, un espacio donde mostrar brillo, ingenio, sensibilidad
performativa.
Pero ojo:
No es que la poesía haya cambiado.
Lo que ha cambiado es el lugar donde
se pronuncia
En redes, el poema deja de ser un
acto de introspección para convertirse en:
• un
gesto público
• un
reclamo de identidad
• un
“mírame sentir”
• un
“mírame pensar”
Y eso no es malo en sí mismo.
Pero sí plantea una pregunta
incómoda:
¿Estamos
escribiendo para comprendernos, para ser comprendidos o para ser aprobados?
La poesía, ya sea intimista,
simbólica, social, experimental, metafísica... a mi modo de ver, no busca
aplauso, busca fractura, eco, desorden, interrogantes, sentido...
Lo que realmente nos preguntamos
(y no lo decimos)
No preguntamos
por la poesía en abstracto. Preguntamos por nuestro lugar en este paisaje.
Y la respuesta es clara:
personalmente opino que poesía pertenece a la zona donde todavía se siente,
donde todavía se arriesga, donde todavía se escribe para localizar una herida y
no para exhibirla. Sin voz ornamental. Sin voz complaciente. Sin moda ni
modismos ni modales...
Y a pesar de lo dicho, seguimos
siendo conscientes, intuimos, sabemos que la voz del poeta es de las que
incomodan, tal vez con galantería y ternura, pero incomoda. Sí, la voz del poeta
es de las que desordenan con precisión, las que no buscan refugio ni acogida
solemne, la voz del poeta solo busca verdad. De alguna manera Poesía es poner
delante algo nuevo, La poesía no inventa la verdad, la desvela; de alguna
manera, Poesía es poner delante algo nuevo.
Ya puestos en
modo reflexión, podemos hacer dos cosas:
1. Responder
críticamente a esta reflexión
2. Escribir
tu propio libro de poesía que encaje con tu propia sensibilidad:
- intimista pero no desnuda
- simbólica pero no hermética
- social pero no panfletaria
- experimental sin artificio
- metafísica sin solemnidad.
Poesía es poner delante algo nuevo.
La poesía no inventa la verdad, la
desvela.
Metapoesía es hacer un árbol con un
trozo de madera.
Tuyo en la Poesía
Alonso de Molina
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Gracias por tu lectura y comentario. Recuerda: La ficción que escribes es tan solo la mitad de la verdad.
Tuyo en la poesía,
Alonso de Molina