lunes, agosto 17, 2026

La poesía no inventa la verdad, la desvela


¿La poesía está de moda o la sociedad busca un nuevo refugio?

La frase inicial ya marca el territorio:

“La poesía no sirve para nada, gracias a dios, pero es indispensable”.

 

Ahí está todo: inutilidad fértil, resistencia, respiración. Lo que llamamos “moda” es, en realidad, un síntoma.

La poesía aparece cuando la sociedad no sabe qué hacer con su propio ruido. Cuando el lenguaje cotidiano se agota, la poesía entra como un ariete.

Pero está claro: cuando algo se vuelve visible, también se vuelve consumible. Y ahí empieza el riesgo:

•  la poesía como decorado

•  como marca personal

•  como estética de sensibilidad

•  como postureo emocional

•  No es que la poesía se esté aburguesando: es la sociedad la que intenta domesticarla para que no duela, para que no duela demasiado.

¿Ha pasado de ser un grito hacia dentro a un grito hacia fuera?

Antes:

La poesía era un cuarto cerrado, un espejo que devolvía sombras, un diálogo con lo que no se podía decir en voz alta.

Ahora:

La poesía se ha convertido en un escaparate, un espacio donde mostrar brillo, ingenio, sensibilidad performativa.

Pero ojo:

No es que la poesía haya cambiado.

Lo que ha cambiado es el lugar donde se pronuncia

 

En redes, el poema deja de ser un acto de introspección para convertirse en:

•  un gesto público

•  un reclamo de identidad

•  un “mírame sentir”

•  un “mírame pensar”

 

Y eso no es malo en sí mismo.

Pero sí plantea una pregunta incómoda:

¿Estamos escribiendo para comprendernos, para ser comprendidos o para ser aprobados?

La poesía, ya sea intimista, simbólica, social, experimental, metafísica... a mi modo de ver, no busca aplauso, busca fractura, eco, desorden, interrogantes, sentido...

Lo que realmente nos preguntamos

(y no lo decimos)

No preguntamos por la poesía en abstracto. Preguntamos por nuestro lugar en este paisaje.

Y la respuesta es clara: personalmente opino que poesía pertenece a la zona donde todavía se siente, donde todavía se arriesga, donde todavía se escribe para localizar una herida y no para exhibirla. Sin voz ornamental. Sin voz complaciente. Sin moda ni modismos ni modales...

Y a pesar de lo dicho, seguimos siendo conscientes, intuimos, sabemos que la voz del poeta es de las que incomodan, tal vez con galantería y ternura, pero incomoda. Sí, la voz del poeta es de las que desordenan con precisión, las que no buscan refugio ni acogida solemne, la voz del poeta solo busca verdad. De alguna manera Poesía es poner delante algo nuevo, La poesía no inventa la verdad, la desvela; de alguna manera, Poesía es poner delante algo nuevo.

Ya puestos en modo reflexión, podemos hacer dos cosas:

1.     Responder críticamente a esta reflexión

2.     Escribir tu propio libro de poesía que encaje con tu propia sensibilidad:

  •          intimista pero no desnuda
  •         simbólica pero no hermética
  •          social pero no panfletaria
  •          experimental sin artificio
  •         metafísica sin solemnidad.
  •  

Poesía es poner delante algo nuevo.

La poesía no inventa la verdad, la desvela.

Metapoesía es hacer un árbol con un trozo de madera.

 

Tuyo en la Poesía

Alonso de Molina




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Gracias por tu lectura y comentario. Recuerda: La ficción que escribes es tan solo la mitad de la verdad.


Tuyo en la poesía,
Alonso de Molina