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lunes, septiembre 29, 2025

Soneteando. Tal vez sonetos (2014)

 



Soneteando

Yo se que acometer este soneto

hará, sin más, temblar al diccionario,

cierto es que de la rima, soy gregario;

¿Será providencial? ¡Ya está, un cuarteto!


El segundo cuarteto es vivo objeto,

con mucha suerte y siendo temerario

de once sílabas más seré notario

y acabando este verso va un terceto;


si preguntas que donde irá el acento

en la décima sílaba obran justo

y en la sexta si "A Maiori" contemplando


la prosodia, su marca y su momento;

de los catorce versos, sin más susto,

el último terceto está acabando.



Del libro

Tal vez sonetos (2014)


Estás invitado a dejar tu pensamiento, tu silencio

o tu propio poema en los comentarios.  

sábado, septiembre 20, 2025

Miraban al mar, sereno a estas horas, con sus ojos ajenos al mundo (Ars amatoria)

 

Nadie reía. Miraban al mar, sereno a estas horas, con sus ojos ajenos al mundo.

Se diluyen guijarros en la arena, tanto gris hacen al cielo más azul y el agua de lluvia crea espejos en las baldosas del suelo allá donde escampa Buda este chubasco que si acaso durará media mañana, justo para asomarme el mar y observar en calma el encuentro de aguas, como un mestizaje de adjetivos en su arquitectura que desde estos ojos azules contemplo estoico y a la vez conmovido y asombrado como un niño que mira y escucha al infinito en el rumor del agua.

Estrella erizo polvo mar 

Cuento nubes, por no decir batallas. El cielo sigue gris ya no es agosto ni septiembre y octubre languidece presintiendo su cercano letargo. No cuentan los guijarros en esta arena, tanto gris hacen al cielo más azul. Pero no veo belleza que exista en cada cosa. Apenas los contrastes ayudan a esta música sobrada en desacordes, son pasajeros de un incómodo viaje cuyo final se siente cerca, pero no acaba de llegar.

-Así y todo, yo te estaba esperando en el mar y en las tardes, en surcos y caminos, en letras pronunciadas en flores y almohadas... 
Es muy cruda e intensa esta latente sensación de estar en un viaje que parece no acabar. Esta cruda incertidumbre solo se soporta y no aporta cielo con estrellas y no aporta risa ni buen ánimo, solo inquietud a esta experiencia de vivir.

En las relaciones de pareja lo más sencillo es echar la culpa al otro. Es muy fácil señalar con el dedo cuando surgen problemas. Sin embargo, construir una relación sólida requiere auto-reflexión y comunicación abierta. A veces, reconocer nuestras propias fallas puede ser el primer paso hacia la solución. 

No obstante, qué es eso de el arte de amar?

Amar no es solo un sentimiento, dicen que es también una habilidad que se puede desarrollar y a tal efecto existen algunos tratados que nos pueden ofrecer alguna orientación, alguna sugerencia, como El Arte de amar, del poeta Ovidio.

Se trata de un poema didáctico escrito en el siglo I d.C. En esta obra, su autor, Ovidio, ofrece consejos sobre cómo conquistar y mantener el amor. Se presenta de manera ingeniosa y divertida, combinando elementos de la elegancia literaria con un enfoque práctico sobre las relaciones amorosas.

El poema se divide en tres libros: el primero se centra en la conquista de una pareja, el segundo en cómo mantener la relación y el tercero aborda la seducción de mujeres. Ovidio utiliza un tono ligero y a menudo humorístico, lo que lo convierte en una lectura amena. Además, refleja las costumbres y actitudes hacia el amor en la antigua Roma.

Es un texto que ha perdurado a lo largo del tiempo y sigue siendo relevante para quienes buscan entender los matices del amor y las relaciones.  

Resumen de los tres libros de "El arte de amar" de Ovidio:

1. Primer libro: Este libro se centra en la conquista. Ovidio ofrece consejos sobre cómo atraer a una pareja. Habla sobre la importancia de la apariencia, el comportamiento y el ambiente. Sugiere estrategias para acercarse a la persona deseada, como observar sus gustos y hacer uso del ingenio y el humor para romper el hielo.

2. Segundo libro: En esta parte, Ovidio se enfoca en cómo mantener el amor una vez conquistado. Da consejos sobre la importancia de ser atento y cariñoso, así como evitar los celos y la rutina. Aconseja ser ingenioso en mantener la chispa viva y sugiere que la comunicación abierta es clave para una relación duradera.

3. Tercer libro: Este libro trata sobre la seducción de mujeres. Ovidio ofrece tácticas específicas para obtener el favor femenino, enfatizando la importancia de la astucia y el encanto. También aborda cómo manejar las relaciones con mujeres que son más difíciles de conquistar, sugiriendo que cada mujer tiene sus propias peculiaridades que hay que entender.

Podríamos coincidir en afirmar que, de manera general, "El arte de amar" es una mezcla de consejos consejos a uno mismo y reflexiones sobre las dinámicas del amor en propia piel, todo presentado con un estilo atractivo y entretenido. 

 

No obstante, ¿para quién escribió Ovidio El arte de amar?

La obra está dividida en tres libros:

  • Libros I y II: Dirigidos a hombres, con consejos sobre cómo conquistar y mantener el amor de una mujer.
  • Libro III: Dirigido a mujeres, donde Ovidio se dirige directamente a ellas para ofrecer sus propios consejos de seducción y comportamiento amoroso.

Así que sí, también hay una parte dedicada a las mujeres, aunque llegó después. Ovidio mismo lo presenta como una especie de “compensación” o “equilibrio” frente a los dos primeros libros. Pero claro, hay que leerlo con los ojos del siglo I d.C., donde los roles de género estaban muy marcados.

¿Pero, qué es lo que dice Ovidio a las mujeres?

Algunos de sus consejos para ellas incluyen:

  • Cuidar la apariencia, pero sin que se note el esfuerzo: “El arte que se oculta es el mejor arte”.
  • Ser cultas y saber conversar: Ovidio elogia a las mujeres que pueden hablar de poesía, música o filosofía.
  • No mostrarse demasiado disponibles: Recomienda cierta reserva, incluso fingida, para mantener el interés del amante.
  • Usar la escritura como arma de seducción: Las cartas de amor eran un medio poderoso.

Eso sí, aunque Ovidio da voz a las mujeres, lo hace desde una perspectiva masculina y con un tono juguetón, a veces condescendiente. No es un tratado feminista, claro está, pero sí es interesante cómo les reconoce agencia y deseo, algo poco común en su época. 

¿Y hoy, qué tenemos hoy?

Hoy podemos leer El arte de amar como un espejo de su tiempo, pero también como una invitación a reflexionar sobre cómo han cambiado (o no tanto) las dinámicas del amor, el deseo y el juego de la seducción. Y por qué no, también como una fuente de inspiración para reescribir esas reglas desde otras voces… pero, no obstante, ¿podríamos imagináramos un Arte de amar contemporáneo, escrito desde otra mirada?


El arte de amar (versión siglo XXI)

Manual para amantes sensibles, audaces y conscientes

I. Dónde buscar el amor

No lo busques en vitrinas ni algoritmos, sino en miradas que se demoran, en cafés donde la risa se derrama, en causas compartidas, o en silencios que no incomodan.

No subestimes los espacios cotidianos: la cola del pan, el taller de escritura, el grupo de voluntariado.

Las apps no son enemigas: pero desliza con criterio, no con hambre.

II. Cómo conquistar sin colonizar

Seducir no es invadir, es invitar con respeto, es ofrecer sin exigir, es preguntar sin poseer.

  • Escucha más de lo que hablas: el deseo nace en la atención.
  • No prometas eternidades: ofrece presencia.
  • Sé claro con tus intenciones: el juego limpio también enamora.

III. Cómo cuidar el amor sin asfixiarlo

El amor no se guarda en vitrinas, se cultiva como huerto compartido. Hay días de sol, y otros de poda.

  • Celebra la diferencia: no todo lo que te incomoda es amenaza.
  • No confundas rutina con ruina: a veces el amor florece en lo simple.
  • Respeta los tiempos del otro: incluso cuando no coinciden con los tuyos.

IV. Para quienes aman desde cualquier cuerpo

No hay género en el deseo, ni fórmula en el afecto. Ama como puedas, pero que sea con cuidado.

  • No hay reglas universales: cada vínculo se escribe a mano.
  • La ternura no es debilidad: es revolución íntima.
  • El consentimiento es sexy: y no negociable.


 “No esperes que el cielo te la envíe en las alas de Céfiro;

esa dicha has de buscarla con tus propios ojos.”

 — Ovidio*, Ars amatoria

 


*Nacimiento20 de marzo de 43 a. C.   Relacionado
No dejes de asistir a mi próxima conferencia sobre este apasionante tema

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jueves, septiembre 18, 2025

De tus pies no abdico... en inglés...




I do not give up on your feet
In your soul how much salt is proclaimed;
who would not wish to pass through your hands
from east to west,
shine in the memory of your valleys.

In your south. In your north.

What hours, what times,
What statues will fall from the calendar if your hands remain silent?

What laurels will not embrace your forehead
If the nights undress with drunkenness
the peaks that inhabit you?

And I prostrate,
being king of your soul,
I do not depart from heaven,
of the earth,
of your feet,
I do not abdicate.

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Alonso de Molina
Spanish poet


https://allpoetry.com/poem/18408563-De-tus-pies-no-abdico-by-Alonso-de-Molina


del libro PROCLAMADO EN TI
https://www.amazon.es/Proclamado-Celebrar-Vida-Poetas-Hoy-ebook/dp/B09C2S6DPZ


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La posesión del Ágata, en inglés...





La posesión del Ágata, en inglés...

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The possession of the agate

Here, on this Cape, the sea was invented. The settlers had already arrived—with their cigarettes in their mouths—to bait the seagulls and take flight like a silent airplane.

I saw them rowing across the sea in a paper sailboat. The shapeless berets covering their heads clung austerely to their weathered faces.

And so great was the love for the land bathed in abundance that there was no greater hunger than the pinching of the crop, that, with all the food, sweat and arm wrestling, they smoothed the hours with the air that sculpts the breath into a sigh.

They were learned labors in pursuit of the impossible, often also songs that kneaded the language and work with God as the horizon to atone for blasphemies.

The men panted, chanting curses with the bold humor of poets, sculpting words, not knowing what to say, to speak to them in the face of misery.

Perhaps they never surrendered their embrace or nestled their hair in the balm of kisses the sea promised. The candor was blue, the dreamlike purity relegated to a later, to an I don't know, to a what's next.

For all their indecision, they stubbornly charged forward, floating around the well where the water flowed from the master's hand; a few applauses arose, and some stubborn mouths tilted their lips, spitting onto the ground.


But this is my cradle, it is the house that the moon built by the hands of my grandfather.

There was no poverty or silence, perhaps some trickery, one had to deceive hunger and cold, take stock of poverty and want, navigate the land and wrest mercy from the sea and the sky.

Taking the match from the dawn and my mother's childlike hand, with its sardonic hues sleeping in the shadow of a constellation of cosmos, were, yes, nine sleeping stars awaiting galaxies to come in years.

From dawn to the Angelus, the wind inks the shore and the roads.


My father turned pale with his wounded fish and in his game of checkers he took off his ghosts' shoes.

The sea is a slow turtle that perseveres in you, clinging to your back, and you name yourself atrium, a confirmed promise of exile, and you pretend that the wind is your home and you defile your hands pretending to be a star whose halo does not exist.

I haven't yet spoken of the rainy days, of the blessed light of the downpour, when all the plates tremble with excitement from the heat of the porridge, the crumbs, the tarbinas... these are poems to cure hunger.

Bread croutons and fried almonds, with water or milk, sugar and cinnamon and honey for garnish, and aniseed to curl the sea and verbena.


What silences the night at the hem of her skirt. The mirrors admire the jasmine on her face.


Let him stretch out his suit and let her stick out her tongue in shame, let her suicidal hands shake with care.

Thus the return, the samsara, the possession of the Agate, only ring and light, there the pearl necklace.

I return to paradise with the white hat of not having broken anything.


I love myself like a star searching for its rings; the world hasn't closed. There, everything is memory. A grasp of the sum of times, when I didn't exist, and the world was the cherished map to enter life.


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