hubo
lamentos y gestos contraídos
aprendimos
muy juntos a insistirnos
a
mirarnos absortos y admirarnos
dibujándonos
formas y sonidos
fuimos
notas de un ritmo incontenido
la
música que arde en nuestras venas
como
oficio que nace sin premuras
fue
la escuela
una
tarde de sol en la ventana
una
franja de arena en cada playa
un naranjo sin tierra un olivar
sin
rumbo viento en calma dos latidos
y
algo de frío encogido entre mis pies
tu vientre en cambio ardiendo
en esa hora frágil de los sueños
donde todo horizonte era universo
paisaje de un futuro siempre juntos
fuimos felices sin domingos
ni noches de verano en la montaña
mis manos -sí- tal vez en los bolsillos
quizá fingiendo que todo estaba bien
pero a pesar del frío o del calor
o de los días de lluvia
la noche era la espuma
latidos ondeándose entre dos aguas…
y
así fue que nos hicimos dos manzanas.
Imagen: Stux (pxby)
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Tuyo en la poesía,
Alonso de Molina