
-1-Mi casa es un bosqueno tenemos un perro
a veces me hago el muertoy después resucito
es tan solo el instintode volver a la vida
sí, despertar la concienciay sentir que respiro…
…algunas tardessí, sólo algunas tardes,
nos acostamos juntos,el perro que no existe y yo,en el sillón de Ikea
su color rojo animaa posar la cabezasin golpearme el pechoni acusar al calorde la fiebre que sientotanto en días de veranocomo en los días de viento…
…no, no tengo aun novia…me ha pasado la edadsobre un montón de tierra…la he caminado enteratratando de encontrarme…
y todavía no sési un día conseguiréhallarme adentro de algún mapao de alguna ciudad que no existe…
…y como no siempre me encuentro,me escribo desde arriba,como si allí viviera otro yo…
-2-…A veces escribo a mi novia -sí, a esa que no tengo-pero me invento que está en la habitación de arribay le digo que -el -día -está -hermoso…y que me gustaría dar un paseocon la mujer más guapa del mundo……entonces baja rauda —y me exige—que le presente a la mujer más guapa del mundo…
…pongo… ya sabes, la mirada huidiza,me estiro sobre el sillón rojo de Ikea…aparto a un lado al perro que no tengo…… la miro fijamente… -sí, fijamente,como si quisiera dibujarle un tatuaje en los ojos
y haciendo todo lo posible por ignorar mi desánimo-hago una torsión- como si mi cintura fuera un instrumento ágily me aúno a ella, como si fuera la conjunción infinitaque subordinara a todos los temblores que no tengocuando la tengo a ella…
-------------------------O-------------------------Cuando
la realidad no da compañía suficiente,
el
poema fabrica compañía simbólica.
Eso protege, dice el psicólogo
amortigua el golpe de la soledad.
Pero también duele,
porque
el narrador sabe que es inventado.
---Los símbolos desnudos---
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Gracias por tu lectura y comentario. Recuerda: La ficción que escribes es tan solo la mitad de la verdad.
Tuyo en la poesía,
Alonso de Molina