En ester número, firmado por Alonso de Molina,
DESCARGA DIRECTA REVISTA TODO RELATO #49
Gracias por leer y dejar un comentario en mis libros. Amazon y Google Play Libros
Los otros que me forman: Poesía es hacer un árbol con un trozo de madera. Alonso de Molina,
Ocho años desde la presentación simultánea de dos de mis libros en el Museo Arqueológico de Almería, y parece que el tiempo se ha quedado ahi, detenido, sin otra cosa que hacer que seguir escarbando en busca de un texto que te deje medianamente satisfecho, no obstante ese escarbar es también una forma de vivir. No como quien busca oro, sino como quien busca sentido.Ocho años pueden parecer una un lapso de tiempo, pero de ninguna manera he estado quieto, he leído y escuchado, he revuelto cajones, y sobre todo he dejando que los versos respiren y que los libros se asienten en su propio ecosistema, quiero decir las estanterías blancas que rodean mi escritorio.En ningún caso la presentación simultánea de dos libros fue un cierre, sino una apertura. Desde entonces, he seguido haciendo lo que he considerado que tengo que hacer: escribir pretendiendo textos que no solo digan, sino que me digan algo a mí. Y eso es una manera de nutrirme en fidelidad hacia mí mismo.Quizás mi proyecto actual que lleva de subtítulo "Tal vez sonetos", unas decenas de poemas rescatados en los que llevo varias semanas trabajando, sea la respuesta a ese tiempo detenido. O quién sabe si quizás sea solo otro paso en ese camino de seguir buscando las respuestas no halladas, ese pretender hacer un árbol con un trozo de manera que es como entiendo lo poesía, no más de lo mismo, sigo con todas las dudas por resolver, lo bonito, lo estético, la belleza no es lo que nutre, ni mucho menos lo que me conforma. Lo único válido, lo que me importa es seguir escribiendo, incluso cuando no escribo porque estoy convencido de que hay toda una constelación de versos y poemas que no se resignan al olvido y siguen a la espera de ser hallados y publicados.
Mis amantes me esperan una a una o todas a la vez. De tantas cosas incalculables que habíamos planeado apenas quedó algo de ingenuidad y apenas nada de ternura; escasamente algún ruido a deshoras, algún precipitado alivio.Hemos viajado trenes y ocurrencias, un mix de sueños de lunes a domingo y un tránsito de polvo y caminos donde fuimos forjándonos diferentes, opuestos y contrarios hasta hacernos un ramo de flores imposibles.Te advertí que no es prudente mezclar los inocentes picos de paloma con la espina sangrante de la rosa, que hay mezclas de cerveza con perfume donde por todo azul, el tiempo se detiene en el oscuro aroma de esta despedida.La sonrisa de escarcha no queda bien en el trono de tu boca, ni los gestos quebrados pueden ir de octubre hasta septiembre mostrándole a la vida la virtud de los años. En cambio, mis labios son borrados hoy sin miedo.Aprendí, del espacio desnudo de una habitación sin ti, que la soledad es un premio, una obsesión escrita en los restos de otro poema soltado a bocajarro con toda la crueldad de la indolencia.Aún no sé qué puedo hacer con mis amantes, con tantísimo tiempo extraviado, con mis nubes repletas de renuncias y cientos de minutos colgados de la nada.Opto por un relámpago, por la impávida estrella de la huida; ahora que soy tan sólo un náufrago, podría moldear los besos con la arcilla robada a todas mis amantes somnolientas.Hoy, con dos tercios del camino hecho, es la hora invisible en que huyen los párpados de la reunión de abrazos, incluso las flores saben cuándo la primavera acaba.Mis amantes me esperan, una a una o todas a la vez, hay que dejar la mesa puesta y la habitación decente, sin huellas, sin amarres, sin memoria.
De libro: Relatos sin ton ni son