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lunes, agosto 24, 2026

Escultor sin manos de tu propia vida


No, no es una plegaria, en todo caso, tal vez declaración de oficio de “arañador de cielos” con el único afán de abrir camino a la luz, a tantas piedras que persisten en nuestras cabezas con toda la inocencia que los años nos entregan y, efectivamente, sí, son mis manos, nuestras manos, tercamente, las que arañan el cielo con la paciencia de aquel escultor que persiste con los pies en la arena sin muros ni lamentos en el único camino que nos enseña que son los pasos que voy dando la única realidad que permanece en los sueños que no tengo, y sí,  en el pendular de esos pasos invariablemente persistimos.

No obstante, según como se miren estas letras son, o no, plegaria, plegaria en movimiento, toda una declaración de oficio cruel o hermoso o ambas cosas, quién lo sabe, la única realidad que permanece es la que construimos mientras avanzamos, y los sueños, aquellos sueños que aún no tenemos realizados, son precisamente los que nos sostienen sin que aun podamos verlos.

Tal vez auto liberación, quién lo sabe? Acaso es transformación, pasar de cargar un peso mental (esas piedras que persisten en la cabeza) a convertirte en escultor sin manos de tu propia vida.

Aún con todo, sólo si has dejado de buscar respuestas en el día a día de tus sueños, podrás aceptar que la única realidad es el presente, el camino que construyes con tus pasos, sin muros ni alambradas físicas, mentales, espirituales... desde la esencia de tu propia verdad.

Tal vez, sí, estemos proclamando una declaración de madurez y aceptación de nuestra propia realidad desde nuestra propia certeza conscientes de nuestro incierto poder que además, en caso de poseerlo, es limitado, restringido y especialmente limitado.

 

Escultor sin manos de tu propia vida

Son mis manos —estas manos tercas—

las que arañan el cielo como quien busca una grieta

por donde entre un poco de claridad.

Y mientras tanto, abajo, los pies siguen hundidos en la arena, esa arena que se escurre,

que no promete nada, pero sostiene igual.

Persisto como aquel escultor antiguo

que no conoce muros ni lamentos,

solo la obstinación de seguir dando forma

a lo que todavía no existe.

Porque el único camino que enseña algo

es ese que se abre paso bajo tus pasos,

paso a paso, como si cada huella

fuera una verdad que nadie puede quitarte.

Y en ese avanzar, en ese respirar, descubro que los sueños que digo no tener

son precisamente los que me empujan 

desde detrás de la sombra. 




Imagen: Geralt

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