Gracias por esta distinción, que recojo con calma y con esa alegría discreta que no necesita ruido. Me honra, me sostiene y me recuerda que el oficio también sabe tender la mano. Pax, y gracias de corazón.
Como decía mi abuelo: ser agradecido es de buen nacido.
Agradecido a Lic. Maria Cristina Azcona
y muy especialmente al profesor
Ernesto Kahan Premio Nobel de la Paz 1985
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