Fragmento del prólogo al poemario Un humano cualquiera 2ª Edición
Leí una y otra vez, los poemas de “Un humano cualquiera” y me detuve en la “introducción” donde Alonso de Molina expone que “…Escribir, de alguna manera, es transmitir a los demás aquello que llevamos dentro, un relámpago, quizá, o, tal vez, un hambre”.
Hambre que en mí se despliega noche a noche con la lectura (antes de dormirme) de un poema, que bien pudo ser “Fue así que me parió mi madre” -que a mí también me parió mi madre no una noche de enero, sino un casi mediodía de febrero- o “El mismo hambriento de siempre” o “Ardiendo en el perfume que regala la noche”.
Jorge Carroll*
Escritor y poeta. (Argentina).
*Poeta argentino residente en Guatemala, como antes lo fue en Brasil, Chile, Colombia, Panamá, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela; publicista, periodista, anticrítico, catedrático universitario, fotógrafo, charlista, viajero impenitente, autor de una vasta y desconocida obra publicada en diversos países, que incluye libros de poesía, charlatenerías, no-ensayos y no-novelas.
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