jueves, junio 19, 2025

El sudor es una forma de brillar


Claro que sí, meterme en tus sueños para amarte, aunque a ti te produzcan pesadillas... Hoy me levantaré el castigo y me iré contigo, que ya es hora de que hagamos algo distinto a equivocarnos.

Sí, tengo una pareja estable en formato legal, con todos los papeles, disgustos y alegrías que las parejas legales y estables suelen ostentar. Además, tengo dos hijos, concretamente dos hijas. A veces nos juntamos todos en casa, nos acompañan también las parejas de nuestras hijas.

Mi pareja estable y yo gozamos de buena salud. Y a decir verdad no nos ahogamos por temas económicos, ya saldamos préstamos y también la hipoteca y como no somos dicharacheros, vivimos con cierta holgura.

Por otro lado, todo hay que decirlo, no somos temerosos, en cambio sí somos juiciosos. Antes de decidirnos por algo especial como un viaje o una compra importante, sopesamos todo, los pros y los contras, y si ganan los pros pues seguimos adelante, de lo contrario directamente nos olvidamos del asunto y, como lo hemos sopesado previamente, ya no hay lugar a discusión.

Tampoco somos de añorar nada. Ni relaciones anteriores ni recuerdos, vivimos al día: aquí y ahora como diría el gran Deshimaru.

Eso sí, a veces, quizá con demasiada frecuencia, discutimos, nos aguerrimos y encolerizamos y nos decimos cosas desagradables a la cara, no nos andamos con tapujos ni diplomacias, vamos directos a herir, herir para zanjar la cuestión rápidamente, pero esas cuestiones aguerridas sin tapujos ni diplomacias desembocan en días enteros sin mirarnos a la cara y sin querer compartir nada el uno con el otro, ni un paseo en bici ni una palmerita de chocolate en la pastelería del barrio y mucho menos un revolcón entre sábanas revueltas, sábanas que cuando estamos en esas situaciones aguerridas, permanecen mansas y bien estiradas sobre la cama.

A veces, por alguna cuestión, alguno de los dos permanece solo en casa. Al regreso solemos saludarnos con un beso, un beso pleno en castidad y hermanamiento. También nos perdemos abrazos de celebración por tema fútbol puesto que no somos aficionados ni seguimos liga futbolera alguna. No obstante, bien lo sabemos, el beso es un lenguaje que no necesita gramática. un idioma sin diccionario, una sintaxis hecha de piel, una semántica que se aprende respirando.

Sí, en la puerta que comunica el pequeño trastero adjunto a la cocina con la terraza enlosada que da acceso a la calle, ponemos dos candados con objeto de no cerrar la puerta del todo y dejar unos 15cm de rendija para que este espacio donde hay un frigorífico, y además estantería donde depositamos los calzado de invierno verano playa montaña... Y permanezca aireado y evite olores desagradables del cumulo de zapatos y útiles de limpieza como fregona, detergente, lejía...

Sí, cada ruido necesita su sombra...

Podría hablar, por qué no, de esa amiga que no tengo ni tampoco pretendí tener, hablo, cómo no de "María tableta sin culo y sin tetas", sí del 72, hija de militar que además ejercía la homosexualidad activa y la sufría en sus carnes la citada amiga “María tableta…” que se sentía marginada y perseguida por desalmados pandilleros al grito de “la hija de maricón…”. Era guapa a rabiar, ojos achinados y boca grande como para la comer la pizza en un solo bocado; sus ojos achinados y su cuerpo todo un temblor que a veces besa. 


Taisen Deshimaru, llamado Mokudo tras su ordenación, fue un maestro budista zen japonés. Nació en Kyūshū, una población en la prefectura de Saga. Deshimaru fue criado por su abuelo, un antiguo samurái antes de la Restauración Meiji, y por su madre, una devota practicante de la secta budista jōdo shinshū. Nacimiento: 29 de nov. de 1914 (Saga Prefecture, Kyushu, Japan). Fallecimiento: 30 de abr. de 1982 (Tokyo, Japan) 



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Tuyo en la poesía,
Alonso de Molina