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sábado, junio 02, 2001

La raíz de la niebla


¡Qué destino te espera

si andas el camino

sin mancharte las manos!

 

Siendo tú la raíz de la niebla

¡a quién recurrirás para aliviar tu llanto!

 

No hay nada más siniestro

que ver tu propia cara

cargado de aflicciones

horma de tu verdad

camino de una patria

forjada en desatinos.

 

Suelo tener más sed que dinero pa' apagarla

en la cabeza ardientes rostros de mujeres

muchachas en la fresca flor del desvarío

aullando como notas de trompeta.

Oh rumor de sus risas

tal que vieja oración

que calmaba mi estigma.

 

Desde el aura invisible de un suspiro

voy marcando mis pasos

para imprimirme ritmo,

oh Platón, a lugares del alma,

¿de qué alma, me pregunto?

-del alma que te lleva a la verdad.

 

El reino que tú eres

entras desnudo al agua

te renuevas de hiel y calendarios

como el hielo y el fuego

asombro y osadía desde la arena al cielo.

 

Quemar del humo la aspereza

la página en blanco de un dilema

la espada y el talismán

el dedo que señala

las arras mercenarias del trayecto.

 

Entrar al mar vencido con tu costado abierto

a la amistad presente del aljibe

y a las rosas sin tiempo que te esperan:

las incontables horas de los atardeceres

la inconsciente mañana de la desdicha

el corazón de letras que enfunda el paladar

la patria y el coraje del tiempo y del acero.

 

La existencia y el reino que tú eres.

 

 

Nadar contra corriente

A veces son demonios

los que gritan al borde de tu oído.

 

Tú pretendes dormir sin sobresaltos

e insistes en seguir dormitando

abrazada a tu almohada

debajo de la alfombra.

 

Cada fibra deshila los espacios

donde ardieron, alguna vez,

las raíces erectas del árbol manso

que pretendió tu costilla.

¡Qué podrían importar las discretas distancias

que crecían en los bosques donde, juntos,

nos perdíamos a diario en pos de una lluvia

que entregaba sus pétalos a una noche en vigilia

en que la piel erecta sucumbía por sus poros

al collar de saliva que recorrían dos lenguas

desde el ombligo al mar, desde el alma a tus senos!

 

Contra viento y marea no es fácil avanzar.

No asimilas que el tiempo no es el mismo,

que han cambiado las lenguas y las noches,

que el humo que visionas es el colmillo

que se adentra en tu carne

y que el viento se abre en horizontes.

 

Y tú te emperras en caminar las aguas,

sumergirte hasta el fondo y aliviar tu dolor.

 

Mantener la mesura es signo de prudencia.

Protegerte en distancias, en espacios cerrados,

en contactos cercanos.

 

Veo que te acercas.

 

Soy culpable de sentir el deseo,

de dejar que te acerques.

¿Hundirme o nadar contra corriente?

 

Romper el miedo,

perseguir la utopía, la soledad;

un combate en ayunas contra el hambre,

el desamparo cruel de la huida;

la tierra está en el cabo redondo de la luna.

 

Humano es errar, también llorar,

crecer dentro del cuerpo,

andar la tierra a tientas

y soñar con el hambre de perseguirlo todo.

 

Ya cabalga el sándalo y la caoba

desde el centro del pan desvencijado

al misterio de sal del arrabal

donde convergen ríos y promesas

que dibujan memorias de otro tiempo

cuando manso era el águila en su vuelo

al laberinto oscuro de ficciones

sobre la triste risa de un mendigo

donde rompen los miedos

para habitar dilemas errados en entregas

así es tu existencia y mi ausencia

el desamparo cruel de la huida en desconsuelo.

 

La luna allende el mar

El silencio en la orilla

Yo mismo soy la llave

La raíz de la magia

El álgebra es el rey que camina sin rumbo

El mago es un hilo entre el cielo y el fuego

La magia, el enigma que transitan los versos

hechos de esos sueños sin lenguajes

que confiere el ardid de la ebriedad.

 

En su hondura, el mar es el símbolo humilde,

la raíz de la magia en su estado animal.

 

Dentro de la niebla se ríen las ausencias

y vengo muy a menudo a encerrarme en sus risas.

Lindando junto al mar un muladar de cuerpos

que ahora en sus silencios, un discreto de aguas

reniegan de la noche

y un paisaje sin ritmo, hoy, sombrío; pareciera

que la nube transgrede los instantes.

 

Pero, ciertamente, percibo egoísmo aliñado en mentiras

en la forma de proceder del húmedo vapor,

muy diferente al verano

donde todo transluce,

las palmeras, el cielo de infinitos destinos,

el comienzo del mundo hoy está distante,

no lo tengo al alcance de mis ojos.

 

Soy el viajero

de un camino infinito que acepta melodías

al borde del inicio de una oración sin súplica

alejada de entregas

sin cegueras ni himnos ni plegarias

no hay lloros hoy en mi cuerpo

que al clamor de mi sangre ha encontrado sendero.

 raíz 

-.-.-

épico

confesional

imágenes fragmentadas

lucha - deseo - memoria - búsqueda - trascendencia - magia y verdad

imagen: ZedH

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Tuyo en la poesía,
Alonso de Molina