¡Qué destino te espera
si andas el camino
sin mancharte las manos!
Siendo tú la raíz de la
niebla
¡a quién recurrirás para
aliviar tu llanto!
No hay nada más siniestro
que ver tu propia cara
cargado de aflicciones
horma de tu verdad
camino de una patria
forjada en desatinos.
Suelo tener más sed que
dinero pa' apagarla
en la cabeza ardientes
rostros de mujeres
muchachas en la fresca flor
del desvarío
aullando como notas de
trompeta.
Oh rumor de sus risas
tal que vieja oración
que calmaba mi estigma.
Desde el aura invisible de un
suspiro
voy marcando mis pasos
para imprimirme ritmo,
oh Platón, a lugares del
alma,
¿de qué alma, me pregunto?
-del alma que te lleva a la
verdad.
El reino que tú eres
entras desnudo al agua
te renuevas de hiel y
calendarios
como el hielo y el fuego
asombro y osadía desde la
arena al cielo.
Quemar del humo la aspereza
la página en blanco de un
dilema
la espada y el talismán
el dedo que señala
las arras mercenarias del
trayecto.
Entrar al mar vencido con tu
costado abierto
a la amistad presente del
aljibe
y a las rosas sin tiempo que
te esperan:
las incontables horas de los
atardeceres
la inconsciente mañana de la
desdicha
el corazón de letras que enfunda
el paladar
la patria y el coraje del
tiempo y del acero.
La existencia y el reino que
tú eres.
Nadar contra corriente
A veces son demonios
los que gritan al borde de tu
oído.
Tú pretendes dormir sin
sobresaltos
e insistes en seguir
dormitando
abrazada a tu almohada
debajo de la alfombra.
Cada fibra deshila los
espacios
donde ardieron, alguna vez,
las raíces erectas del árbol
manso
que pretendió tu costilla.
¡Qué podrían importar las
discretas distancias
que crecían en los bosques
donde, juntos,
nos perdíamos a diario en pos
de una lluvia
que entregaba sus pétalos a
una noche en vigilia
en que la piel erecta
sucumbía por sus poros
al collar de saliva que
recorrían dos lenguas
desde el ombligo al mar,
desde el alma a tus senos!
Contra viento y marea no es
fácil avanzar.
No asimilas que el tiempo no
es el mismo,
que han cambiado las lenguas
y las noches,
que el humo que visionas es
el colmillo
que se adentra en tu carne
y que el viento se abre en
horizontes.
Y tú te emperras en caminar
las aguas,
sumergirte hasta el fondo y
aliviar tu dolor.
Mantener la mesura es signo
de prudencia.
Protegerte en distancias, en
espacios cerrados,
en contactos cercanos.
Veo que te acercas.
Soy culpable de sentir el
deseo,
de dejar que te acerques.
¿Hundirme o nadar contra
corriente?
Romper el miedo,
perseguir la utopía, la
soledad;
un combate en ayunas contra
el hambre,
el desamparo cruel de la
huida;
la tierra está en el cabo
redondo de la luna.
Humano es errar, también
llorar,
crecer dentro del cuerpo,
andar la tierra a tientas
y soñar con el hambre de
perseguirlo todo.
Ya cabalga el sándalo y la
caoba
desde el centro del pan
desvencijado
al misterio de sal del
arrabal
donde convergen ríos y
promesas
que dibujan memorias de otro
tiempo
cuando manso era el águila en
su vuelo
al laberinto oscuro de
ficciones
sobre la triste risa de un
mendigo
donde rompen los miedos
para habitar dilemas errados
en entregas
así es tu existencia y mi
ausencia
el desamparo cruel de la
huida en desconsuelo.
La luna allende el mar
El silencio en la orilla
Yo mismo soy la llave
La raíz de la magia
El álgebra es el rey que
camina sin rumbo
El mago es un hilo entre el
cielo y el fuego
La magia, el enigma que
transitan los versos
hechos de esos sueños sin
lenguajes
que confiere el ardid de la
ebriedad.
En su hondura, el mar es el
símbolo humilde,
la raíz de la magia en su
estado animal.
Dentro de la niebla se ríen
las ausencias
y vengo muy a menudo a
encerrarme en sus risas.
Lindando junto al mar un
muladar de cuerpos
que ahora en sus silencios,
un discreto de aguas
reniegan de la noche
y un paisaje sin ritmo, hoy,
sombrío; pareciera
que la nube transgrede los
instantes.
Pero, ciertamente, percibo
egoísmo aliñado en mentiras
en la forma de proceder del
húmedo vapor,
muy diferente al verano
donde todo transluce,
las palmeras, el cielo de
infinitos destinos,
el comienzo del mundo hoy
está distante,
no lo tengo al alcance de mis
ojos.
Soy el viajero
de un camino infinito que
acepta melodías
al borde del inicio de una
oración sin súplica
alejada de entregas
sin cegueras ni himnos ni
plegarias
no hay lloros hoy en mi
cuerpo
que al clamor de mi sangre ha
encontrado sendero.
raíz
-.-.-
épico
confesional
imágenes fragmentadas
lucha - deseo - memoria - búsqueda - trascendencia - magia y verdad
imagen:Gracias por leer y dejar un comentario en mis libros. Amazon y Google Play Libros

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Tuyo en la poesía,
Alonso de Molina