Poetizar el mundo



No sabemos nada, tenemos todas las dudas por resolver, por tanto, todo está esperando a ser creado por nosotros 

La vida cotidiana, inmersa en el proceso creativo, es el único medio hacia la realización personal. Reinventar la rueda es posible. No todo está concebido, proyectado ni creado. Hay un mundo cercano al que nos cuesta llegar de adultos: La infancia, donde todo era dicho bajo el signo de la inocencia. Y cuanto más avanzamos en edad, más nos acercamos a alcanzarla. Es el retorno a nosotros mismos. En la vida somos nuestro preciso y precioso referente, nada hay más cercano a nosotros que la propia realidad cotidiana. Venimos de la creación. Y nos dirigimos a la creación. Somos labradores del aire que respiramos, de las ideas en que nos afirmamos.

La poesía es anterior a la escritura y, por ende, a la literatura, es el germen de la comunicación sensorial donde todos los sentidos entran en juego. No podemos leer poesía de la misma manera que se lee un ensayo, una novela o un tratado de anatomía. La metafísica de la poesía ejerce una función peculiarmente sensitiva, más susceptible a formular preguntas que a obtener respuestas.

Recorrer los caminos, contemplar el agua, sentir el aire, entender que el mundo es tu calle, tu casa, tu familia y que todos nuestros sentidos deben tener por toda referencia la felicidad. Poetizar el mundo. Ver la realidad en formato crudo, con su magia y quebrantos, con los colores claros y los oscuros. Catarsis, un sondeo sensorial al fondo de nosotros mismos, de nuestra propia identidad como seres puros.

Incomprensiblemente, no sé por qué tipo de pretendida seguridad o aceptados prejuicios, nos dejamos amarrar por referencias que, espiritualmente, no nos aportan nada y nuestro buen ánimo, nuestras emociones se ven afectadas, conmovidas por alteraciones que nada ayudan a la esencia de seres espirituales que en el fondo somos.

Nos sentimos amarrados por actitudes ideológicas y religiosas donde el credo no es tanto la comprensión, el respeto y las concesiones mutuas, sino una manifiesta intolerancia hacia los demás y, lo peor, hacia nosotros mismos que actuamos en base a las referencias impuestas, y a veces sentimos remordimientos por hechos, palabras, actitudes… por las cuales tan sólo deberíamos sentir satisfacción por la libertad con que esos hechos, palabras, actitudes… fueron realizados.

También en el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, las referencias y, aún más, la endogamia prevalecen sobre la libertad de pensamiento, alterando toda conciencia creativa y apuntando de pleno a lo que el mismo Platón se refirió como la corrupción del arte. El arte, que percibo proveniente de un origen divino, se ve manifiestamente contaminado por las complejas subjetividades, así como por la multiplicidad de realidades ideológicas y confesionales a las que estamos sometidos.

Catarsis ya. La purificación emocional, corporal, mental y espiritual; vencer barreras físicas, mentales, espirituales... es el único camino a una creación espontánea, no subordinada a referencias, que nos acerque a la divinidad y a la pureza, porque somos puros y divinos sólo por haber nacido y ni la ley del karma ni la maldición bíblica del pecado original debe mellar nuestra conciencia creadora. La poesía es un mantra donde ritmo y melodía facilitan la aceptación de un lenguaje sutil y directo a la metafísica de los sentidos. Nosotros somos la causa y el efecto, estamos limpios, no sabemos nada, tenemos todas las dudas por resolver, por tanto, todo está esperando a ser creado por nosotros.
 
Un susurro el cosmos, nosotros seres en plenitud de pureza, antes de dogmas y maldiciones fue la Palabra, y a ella nos acogemos.

¡Catarsis, liberación de dogmas ya!


Alonso de Molina
Tuyo en la poesía

Texto editorial para De Sur a Sur Poesía y Artes Literarias. Junio 2019
 
Imange by Jukka Niittymaa. Finland



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