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Reseña de Andrés Rubia a “Un humano cualquiera” y “La insaciable verdad de la verdad“ de Alonso de Molina

Reseña de Andrés Rubia a

Un humano cualquiera” y
La insaciable verdad de la verdad“ del autor Alonso de Molina.

El poeta puede parir lo que quiera, hasta incluso mundos de dos en dos.

Parir después de los 50. Esto es lo que ha hecho Alonso de Molina. Y lo ha hecho como si la poesía, dando un puñetazo en la mesa de su escritorio, insumisa, amnistiada y convincente, le hubiera exigido luz para iluminar la belleza de lo más nimio en dos libros individuales. Alonso de Molina no podía estar siempre publicando en colectivo. Ya tocaba.

Dice Pérez Reverte que al escritor no hay que conocerle en persona. Y estoy de acuerdo excepto en algunos casos.
Para comprender un poco mejor la poesía de Alonso de Molina es necesario ser invitado al pequeño jardín de su hogar. Yo he tenido ese honor y, por tanto, sentado allí, bajo un cielo estrellado, serenado por una temperatura otoñal confortable, mientras respiraba las exhalaciones de sus plantas y flores, he entendido a este poeta que me trata.

Aviso para navegantes o también naufragados que quieran subirse a proa: “Un humano cualquiera” y “La insaciable verdad de la verdad” son los dos títulos a leer como una oportunidad. Dos libros de poesía recomendada para alterarse al revés mientras el tiempo y la vida arguyen diagnósticos frenéticos, provocándonos alzhéimer en las emociones por una imprescindible cuestión de supervivencia y aversión al dolor.


La cadencia de sus versos es más existencialista que insurrecta, más minimalista que biodegradable, más espiritual que trasgresora y, más musculosa que rigurosa. La música de sus poemas está compuesta con libertad métrica, pero biensonante, envolvente, acogedora. Si uno de estos libros cae en manos de alguien encolerizado, a buen seguro, si abre alguno de ellos por cualquier página, mirará en derredor, buscará un asiento y, leyendo, comenzará a respirar pausado mientras su pulso se normaliza. No hay mejor locura que la poesía para curar lo que la razón considera incurable.

En “Un humano cualquiera” el yo autor, el hombre y el poeta están interrelacionados hasta el punto de aparecer fusionados en el paisaje, eso sí, en un paisaje espectador a la vez muy adentro del humano que se mira a sí mismo porque todo ese paisaje habita en él.

En “La insaciable verdad de la verdad”, su segundo publicado, existe una marcada influencia japonesa en su metáfora, de hecho, Murakami es mencionado. Por otro lado, el mantra rezumado desde sus estrofas – las palabras no son nada sin su conjunto- cumplen sobradamente con la misión primordial de un poema: liberar al individuo de sus células hasta hacerlo consciente de su vital esencia.

Son dos libros que incitan a quedarse vivo. Dos poemarios para chequear nuestra capacidad sensorial de agua y crepitante fuego, de peces y desnudadas nubes, de memoria aterciopelada y relojes de arena perfumada, de más relojes de bolsillo con sólo una manecilla apuntando hacia la luna, como si fueran brújulas fanáticas.

El impacto en el lector es lo que percibe su conciencia. Y eso es imprescindible en poesía: Llegar y remover interiorismos emocionales, despeinar y ordenar ideas hasta sacarnos a otra dimensión estremecedora desde una ventana enmarcada con versos.

Por último, únicamente me queda opinar–con la honestidad y el permiso crítico que me doy como escritor, poeta, cantautor y en definitiva artista literario (pues así me etiqueto por aquello de también insertar literatura en otras artes plásticas)- sobre la morfología de estos dos poemarios más que recomendables: Reconozco que las portadas eran mejorables, así como el formato libro, pues pienso que su contenido merece algo más de dimensión frente al formato de bolsillo pretendido. Por el contrario, el tipo de letra, calibri y arial 12 en respectivos poemarios, me parecen un acierto por su confortable legibilidad. La nitidez y blancura de la hoja son loables sobre todo para esos lectores “tikis mikis”( minuciosos) como yo. En lo que se refiere a las citas introductorias de otros poetas, escritores e ilustres pensadores, yo particularmente las hubiera obviado en varios de sus poesías. No estoy diciendo que no sean oportunas o ni tan siquiera inductivas, pero no soy partidario de condicionar al lector cuando lo que va a encontrarse a continuación es algo tan libre y megalírico como es la poesía de Alonso de Molina, a la que nunca le falta una fascinadora marca de autor. Su poesía es emancipada hasta comprometerse en la sensorialidad que ordena la naturaleza comunicada con la energía del universo.

Este poeta no deja inutilizados a ninguno de los cinco sentidos en sus versos y, además, en invierno, este poeta autor que nos atañe, se baña desnudo en el mar cuando apenas hay gente. Este poeta autor, ama el yoga. Es un secreto que comparto. Espero que no se moleste por esto último.

En definitiva y concluyendo, que nadie se espere un vanguardismo poético revelador o flagrante. Sería un desperdicio. Si por algo se caracterizan estos poemarios es por su densidad y cristalina fluidez plausible. No es fácil hacer llegar belleza de propiedad universal con palabras.

Supongo que otros lo harán, pero reconozco no haber encontrado en su estilo parecido razonable alguno con algún otro poeta clásico. Poesía del siglo XXI. Creo que le compro ese enunciado.

Tengo estos dos poemarios indie en mi mesita de noche –por cierto, atiborrada de libros-, pero no descarto volverlos a releer en aquel momento en que necesite una huida hacia dentro… placentera… por supuesto. Les encontraré un espacio permanente y cercana en mi mesita de noche atiborrada … ya saben…

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RESEÑA de “Un humano cualquiera” y “La insaciable verdad de la verdad” del poeta Alonso de Molina por Andrés Rubia. (artista literario).

Libro huérfano. Carmen Aliaga



Se trata del volumen 75 de la colección Papeles de Trasmoz, editado por Olifante Ediciones de Poesia. Es un libro de bolsillo, muy práctico para tenerlo a mano, de unas 60 páginas con un diseño sobrio más que aceptable.

No quiero apresurarme, el día de hoy, como el de ayer, está ventoso en esta Costa de Almería donde ha venido la poeta desde Zaragoza. No obstante, leo su libro aventurándome en la metafísica de sus versos, esa complejidad entre la vida y la muerte que como un enjambre de algas bioluminiscentes nos muestran un camino de luz o de oscura cerrazón.

Precisar que escuchar a Carmen Aliaga es bueno para la poesía, ella siembra afición, su voz impone silencio, llega con la cadencia justa, el ritmo justo, la sonoridad justa. Carmen lee y recita, recita y lee, y en ambos casos la emoción verso a verso, poema a poema, está asegurada a través de su voz serena, afable y bien timbrada, logrando transmitir al oyente serenidad y buen oficio.

Libro huérfano está dividido en tres partes: I Gestación, II Alumbramiento y III Orfandad. Hay que precisar que se trata de un libro, un poemario, donde el dolor ahonda, se va gestando en cada verso y de principio a fin un dolor enraizado y en abierto conflicto con la realidad como manifiesto desacuerdo con lo inevitable: fruta que se desploma / hueso que vuelve a tierra.

Podría ser un estado de ánimo, podría ser una percepción de la vida, de algún fragmento de la vida;  a lo largo de los tres capítulos que conforman el poemario, se aprecia un equilibrio, y a la vez cierta ingravidez de la palabra en la imagen que de ella misma le devuelve el espejo: –Salir de Dios– / –Entrar a la máquina / Salir del sueño / –soñar ya no me pertenece–.

Quizá, en el fondo, también se observa un reflejo de la propia ausencia; sabido es que los versos hablan por uno mismo, a veces sin ni siquiera estar de acuerdo: cuando no coinciden / las manos y las riendas. / El río se derrama / sobre su cabellera. / La montura del llano / no alcanza a sostenerla.

Una hechura de nubes absortas en su propia geografía, tal vez el paisaje infinito del que quisiera huir dejando atrás, si acaso, su propia huella: Una mujer se anticipa a la muerte / ha llegado a ese punto donde queda frenada / la belleza convulsa de la vida.

Entre los versos -cortos, ecuánimes- se esconden silencios, una suerte de brújula de qué quiero, adónde voy, quién soy. La poesía es otra vez  puente entre lo material y espiritual que nos conforma como seres humanos con toda su grandeza, sus debilidades y su desesperación.
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Vuestro en la poesía
Alonso de Molina
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Ficha técnica:
Carmen Aliaga Sevilla. Zaragoza.
ISBN: 9788494633768
60 páginas. Libro de bolsillo.

La voluntad quebrada. Javier Arnáiz


Federico, Federico, han limpiado las balas y el fusil con el que te ajusticiaron”. La voluntad quebrada. Javier Arnáiz (bilbaíno nacido en Logroño).

Muchas veces tu casa son esos espacios, esa arena o esas piedras de cualquier playa, parque montaña, donde te sientes cómodo y te apetece un respiro, un aire, un slow people, en suma una lectura tranquila y algo de música, tal vez Norah Jones o su hermana de padre, la genial compositora e intérprete del sitar Anoushka Shankar, mientras dejas pasar los minutos, las horas, recogido en ese espacio atemporal donde no te sientes aludido por ningún hambre de notoriedad, no es resonar lo que tu pelo –cada vez más gris- te va pidiendo, es un dejarte devorar por la luz mientras celebras la ignición de tu propio mundo interior, eso sí, sin promesas, sin juramentos ni cantos minerales sobre las estatuas de piedra con las que te cruzas como poeta y que a veces parecen cobrar vida, y como percibes que te miran de soslayo, las miras tú alzando tu mentón mientras piensas que será en pocas horas, de un día como el de hoy, cuando la luna llena las abrace y corone sus sienes con su irradiación luminiscente para donarles el brillo que la química de su propio talento no les aporta.
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-“Me exige la ciudad un poema urgente”. Es preclaro Javier Arnaiz al manifestar con su verso esta exigencia ciudadana. Y a eso vamos, porque todo en la vida es un trasiego de causas, ideas y pensamientos. Y la poesía es un flujo, un decidido flujo, con toda la eternidad por delante; en cada época concurren vías de diferentes arquetipos, pero con destino, razonamiento y causas de idénticas formulaciones, consustanciales para el ser humano. “Que cada uno aporte lo que sepa” decía Blas de Otero, y Javier Arnáiz parece tomarle el relevo hablando, escribiendo, de la manera más natural, más llana y más explícita.
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En estos días de mediados de agosto, se cumplirán 80 años de la muerte, mejor debería decir crimen, de Lorca. Un libro como el de Arnáiz nos viene a demostrar que España -¿solo España?- no ha avanzado gran cosa en derechos sociales, que seguimos siendo alienados por un sistema que camina, nos hace caminar, sin rumbo con una trayectoria desoladora. “Qué tiempos serán los que vivimos, que hay que defender lo obvio” decía Bertolt Brecht; “Federico, Federico, han limpiado las balas y el fusil con el que te ajusticiaron", como si el tiempo se hubiera detenido en los versos de Javier Arnáiz, “Y llueve, llueve y llueve, sobre Bilbao llueve”.
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Muchas veces leemos o escribimos poesía como buscando algo que necesitamos encontrar sin saber ciertamente qué es lo buscamos: “En esta noche que habitamos / escribo / donde no soy / y estoy ausente. / Es la misma caverna luminosa / del tiempo”. –Toda poesía es misteriosa, decía Borges. Pero yo creo que escribimos para salvar al mundo, para salvar al mundo, sí, de nosotros mismos. Esa es la parte más cruda y trágica del poeta, pretender salvar lo que está condenado desde la noche de los tiempos.
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Javier es de lengua clara, ávida, transparente, y exhibe, en sus textos, un enorme apetito, una voracidad de palabras como si quisiera morder, clavar sus dientes en lo que por convicción sostiene que es un sinsentido, los muros, las alambradas, las fronteras… son una vergüenza, una humillación para las personas y un fracaso del ser humano, de sus dirigentes: “No quiero pueblos divididos, / no quiero fronteras dibujadas, / ni alambradas que cierren los caminos”.
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Pero calma, Javier, quizá no lo tengamos todo perdido, tú lo has escrito en verso: “Nos podremos sentir libres, / vivir eternas noches / por la gran avenida de la muerte”. Como tú, este que escribe, también ama a Bukowsky.
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Y que es que no leemos ni escribimos sólo por la belleza de la palabra, el poeta escribe porque es persona que busca la parte hermosa de la vida, incluso en circunstancias adversas: “tengo frío, / la estufa está apagada, / cortaron la corriente /… Me gusta ver tus ojos / con la luz de la vela, / relumbran diferentes, / se acentúa / el dulzor amarillo de la llama”.
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En el fondo, a fin de todo, Javier Arnáiz es un hombre hogareño, familiar, en “La voluntad quebrada”, libro de poemas que estamos comentando, el poeta, dedica entrañables poemas a su esposa e hijos con una ternura que hace más bella la poesía y el amor. “La casa está tranquila, / hay silencio, la tarde pasa lenta / con la vida agitando en sus pupilas”.
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Arnáiz, es amigos de sus amigos, les duele el dolor de su gente, y lo expone en poemas elegíacos recordando a poetas –amigos- que ya partieron como Oscar Alberdi, González de Langarika y Sergio Oiarzabal.
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Mejor que siga la poesía, que no calle el cantor, porque: “Si se calla el cantor calla la vida “.
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Enhorabuena a Javier Arnáiz por esta nueva entrega poética que merece ser leída y ocupar un espacio en las estanterías de hogares, empresas, instituciones, centros de enseñanza…

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Vuestro en la poesía
©Alonso de Molina

Días pares e impares. Julián Borao



Escribo desde el cero, sumo y resto palabras buscando un resultado”.
Julián Borao. Días pares e impares.

Son las 9 de la tarde. Es una hora amorfa. Imprecisa. Pero es una buena hora, más si la tarde ha logrado calmar el viento de estos días. Las noticias de la tele solo hablan de los Juegos Olímpicos, de los tejemanejes politicastros y de la media hora de fama del friki o la famosilla de turno. Desde hace dos días, quiero decir dos noches, vengo escuchando a Ella Fitzgerald y Joe Pass, si el álbum de ambos “Duets in Hannover – 1975” me gustó, “Again – 1976” me deja prendado de la voz de Ella;  la Fitzgerald muestra todo el dulce y toda la sensualidad como para hacer que te eleves con la calma tranquila del incienso.  Él, Joe Pass, logra que la guitarra parezca un piano de cola por la sonoridad y la limpieza de sus notas. El tardío té de hoy no pierde su fuerza, lleva azahar, son hojas puras que hacen calmar aún más el buen temple de la tarde. Tarde, otra más, que tengo entre mis manos el libro de poemas “Días pares e impares”, firmado, como no, por su autor, mi amigo, Julián Borao.

Es difícil escoger solo algunos versos. Días pares e impares, de Julián Borao, es un libro denso, con una madurez poética que advierte que hay poeta para rato, para muchos años; respecto a obras anteriores se advierte un uso más desenvuelto del lenguaje y logra expresarse meridianamente y a través de poesía, sobre los acontecimientos que han sucedido en un espacio importante de su vida: “De entre todas las vidas que he podido vivir / me aferro a las cuestiones del instante”. Borao se manifiesta en estos versos, de calado zenista, con la complejidad del que se afirma cómodo en el vacío existencial, a la vez que busca “las palabras conocidas” para dejarse llevar en “este extraño asombro de existir”.

¿Es un libro autobiográfico? No necesariamente, pero el poeta, en Días pares e impares, nos permite entrar en su propio mundo ahondando en el misterio del tiempo, de los días, lo perdido, lo vivido, lo recobrado… y a la vez, Julián Borao, nos invita a penetrar en los recovecos del ser humano, en su naturaleza más íntima, haciendo de la poesía una página en blanco que –antagónicamente- lo muestra todo.

“Escribo desde el cero, sumo y resto palabras buscando un resultado”. Quién nos puede asegurar que no busca, la poesía, nuestros ángulos oscuros; esa parte desconocida, intrínseca, que nos despierta sensaciones que oscurecidas nos habitan como costras soldadas a las emociones. Y,  milagro, simplemente un verso, nos hace tragar saliva despertándonos sensaciones latentes, tal vez vencidas, arrinconadas en alguna cavidad vacía, en algún ángulo muerto de nuestras emociones. Julián Borao, expone en Días pares e impares, una poética humanizada, empática con los lectores que podrán verse reflejados en muchas de sus elucubraciones.

Percibo la poesía de Julián Borao, como una poesía orientada hacia la búsqueda de una lírica  libre de artificios pero a la vez rica en recursos estilísticos. “No sé dónde ha quedado la mañana / no sé dónde han quedado mis olvidos / se han quedado, quizás, en la otra vida / que persigue la vida que ahora vivo / y que secuestra a veces las mañanas / que sin saberlo quedan para siempre”.

Tantas veces que no sabemos expresar con palabras nuestras emociones nuestros sentimientos y lo peor, no sabemos o no nos atrevemos a expresarlo con acciones sencillas como una sonrisa, un guiño de ojo, un apretón de manos, un abrazo, un beso... La poesía es capaz de hallar nuestros ángulos oscuros y ayudarnos,  a salvar cualquier obstáculo emocional, tal vez mental. “Quizá intenté vivir cada minuto / o reinventé rutinas / del código que habita en lo escondido”.

En un poema las palabras no son palabras. Las palabras pueden ser un rumor a mar, un aire lleno de oxígeno, un horizonte amable, un amor, un recuerdo entrañable, una puerta abierta, un hogar. “Pueden mis ojos perseguir la sombra / de los días que vuelven / recordando tu nombre”.

El lector tiene la opción de leer un poema o no leerlo y si lo lee tiene, tiene la facultad de interpretarlo,  de ver pájaros o nubes negras. El lector es el verdadero protagonista y  dueño del poema. El poeta no. El poeta, en cambio, no tiene la oportunidad de escribir lo que desea escribir. El poema se escribe por sí mismo, el poeta es tan solo un instrumento de la poesía. Y el poema puede ser esa ráfaga de viento que abre las ventanas para mostrarte ese mundo que tal vez tenías arrinconado en algún ángulo dormido de tus emociones. Lector y  poeta son complementos del poema.

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Alonso de Molina



"Esto me sucede por haberte besado por encima de mis posibilidades"

Escucho a B.B. King. La tarde está en calma, apenas alguna suave brisa que tan dócil se puede tocar con el rostro de frente sin que pestañeen los ojos; breves ráfagas de aire que -aun viniendo sin nombre- sé que se dirigen a mí. Sientan bien a estas horas en que el calor del último día de julio parece darnos tregua y permite el acomodo en la terraza. Bebo té. Una mezcla de té verde, té jazmín y yerbabuena recién cortada. En la mesa varios libros de la última redada –Javier Arnáiz, Julián Borao, Óscar Alberdi, sí, también el recordado Oscar, y Amaia Barrena-. Tengo que decidirme por alguno. Son cuatro libros de poemas y me están mirando, yo también los observo mientras escancio un primer vaso de té desde una altura suficiente como para que coja oxígeno y potencie su sabor.  Bebo un primer sorbo en  tanto me hago la pregunta de siempre, – ¿qué puedo esperar de un poema, de un libro de poemas? – ¿Acaso sonreír, pasar un rato agradable, los tópicos de siempre, tal vez emocionarme…? De momento esto es lo que hay, unos textos, un puñado de poemas, un firme para respirar –supongo-  y de alguna manera nos curte y nos recuerda que seguimos siendo humanos, demasiado humanos, con sus emociones, sus dudas, sus debilidades, sus virtudes y sus miedos.
 Sin mirar al montón de libros que aguardan sobre la mesa, estiro el brazo derecho, mientras el izquierdo asciende nuevamente dirigiendo el vaso de té a mi boca, y cojo uno de ellos, el azar ha querido que sea el de la jovencísima Amaia Barrena.

 CAFEINA PARA INSOMNIOS PROMISCUOS. El título ya es suficientemente sugerente como para entrar sin llamar. Las letras, los versos de Amaia Barrena me reciben de buen grado. Leo el prólogo y conforme avanzo entre las páginas parece que el libro va creciéndose a la vez que mi interés por leerlo de principio a fin. 
 Antes de seguir debo decir que soy una de las personas afortunadas que ha recibido CAFEINA PARA INSOMNIOS PROMISCUOS firmado y dedicado por la propia autora. Y antes de seguir mi reseña, debo decir además que a los pocos minutos de despedirme de Amaia ya empezaba a extrañarla.
 La poesía de Amaia Barrena está surtida de figuras alegóricas, imágenes y metáforas que se apoyan unas con otras para crear estrofa tras estrofa un mundo donde la sensualidad, el erotismo y el amor, es mostrado a través de un lenguaje fresco, campechano, directo, pero a la vez antagónico, con toda la fuerza, las dudas y la  disconformidad propia de la juventud de la autora. El amor como actitud ante la vida, como una apuesta al todo o nada: “llevo tantas copas encima que no me caben en el lavavajillas, que colgarme de un árbol sin banqueta habría sido menos estúpido y más productivo que colgarme de ti”.
 Su lenguaje es urbano, coloquial, lleno de matices, algo irónico, sarcástico: “ soy el tornillo que te falta para comprender cuánto necesitas un amor pasado de rosca”.
 Amaia Barrena, escribe desde la perspectiva de sus años, es poesía libre, pero no pierde ritmo ni interés la lectura de sus versos, sabe conjugar los tiempos y mantener en vilo al lector: “por fortuna para mí, mi pie derecho se ha quedado sordo y se niega, dado su estado, a seguir bailándote el agua al segundo paso de vino, a ofrecer mis labios tras el tercero como un sólido aceite con el que engrasar las húmedas bisagras de tus piernas”.
 Es además ingeniosa y divertida sin dejar de ser poesía lo que escribe: “No encuentro el bar con la barra de pegamento apropiada para suturarme el ánimo roto”, o “crees que podríamos construir juntos el metálico esqueleto de un monopatín y darle esta vez a nuestro amor paralítico la oportunidad de ir sobre ruedas”. Nos lleva verso a verso, Amaia Barrena con su lenguaje intenso a conclusiones como esta: “Sí, me merezco esta crisis nerviosa. Esto me sucede por haberte besado por encima de mis posibilidades”.
 Prosigue Amaia Barrena con un repertorio algo inusual en poesía, mezclando versos con ibuprofenos, vitrocerámicas, Chupa Chups, dietas celíacas, tallas, Ikea… y todo este desvarío por un tropieza con la cafeína para insomnios promiscuos: “Me gusta tenerte en la punta de la lengua, pronunciarte sin preservativos. / Lástima que ya vuelva a ser viernes, ahora que no recordaba que no me quieres como te quiero. / ”el mundo es un pañuelo de papel que a cambio de un beso tú me vendes en cada semáforo en que nos detenemos”.
Vuestro en la poesía
©Alonso de Molina

La Náusa. Soy como un ojo pegado a mi conciencia. El mundo poético de Alonso de Molina


Alonso de Molina. Almería. 1960. Cofundador del Grupo Poético Alaire. Impulsor del movimiento poético Lyric Storm. Miembro de Poetas del Sur. Colaborador habitual de la Revista Alaire Bienestar-Ciencias-Arte. Promotor de los Portales de Poesía Poetas de Hoy y Blog Poetas de Hoy. Editor del Blog de Poesía Los Otros que me forman. Publicado un poemario y nueve antologías de las cuales tres como coordinador y unos cuarenta artículos y entrevistas.

Coautor, junto a otros autores, del libro colectivo “Odaldecir Poemas en Lengua Castellana” editado en Buenos Aires (Argentina) durante el mes de julio del año 2003. En el mismo año aportó sus textos a la antología poética "21 Poetas por la Paz" (Australia). Ha sido antologado en el "Libro de Poetas 2004" (Córdoba, España). Algunas otras creaciones  (artículos, micro relatos,..) están expuestas en distintos blogs de Internet y en edición impresa en varios números de la revista "Transparencias" editada en Almería (España) y en la Revista Alaire Bienestar-Ciencias-Arte. En marzo de 2007, la editorial Albatros Press incluye uno de sus poemas en la Antología Poética "El Sol Desmantelado" en conmemoración del Centenario de poeta W. H. Auden. En enero 2009 su poemario La Memoria Fragmentada es incluido en la Antología publicada por la Editorial Alaire y este mismo año coordina la Antología Poética Universos Diversos. Poesía del Siglo XXI donde participan un total de 22 autores, 11 hombres y 11 mujeres. En 2007 y 2008 coordina las antologías Un Mundo y Aparte y Área Reservada publicadas en Bubok Publishing. En julio 2010 se presenta " Tributo a Sabines: he aquí́ que estamos todos reunidos", donde es igualmente antologado junto a otros 50 autores de España, Argentina, México y Chile. En octubre 2011 coautor de la Antología Poética "Árido Umbral" junto a otros 13 autores, publicada por Editorial Alaire. Referencias, muestras y reseñas poéticas en diversos portales de Internet. Desde 2008 viene participando en jornadas, recitales y encuentros de poesía como el Parapanda Folk, Festival Grito de Mujer; Encuentro Nacional de las Artes y de las Letras del Mediterráneo, Poesía contra la barbarie; Poetas contra el desaliento; Senderos de Poesía en la Naturaleza; Yoga y Poesía, Poesía sin promesa, Poesía de Cercanía,… y más recientes colaboraciones “Velorios Poéticos de Almería”, “Antología Homenaje a José Angel Valente” y “Antología Más Allá del Sur” en este 2016.


VIERNES, JUNIO 17, 2016

Poética
 
 

Concuerdo con mi admirado Antonio Gamoneda al afirmar que el poema es más poesía cuando es capaz de construir una visión del mundo acorde a una determinada manera de ser, pensar, sentir.  Una poesía introspectiva, filosófica, simbolista, como llave que abre otros mundos, como de similar manera manifestara Vicente Huidobro en “Arte poética.
Artículo completo en La Náusea


http://lanausea2000.blogspot.com.es/2016/06/soy-como-un-ojo-pegado-mi-conciencia-el.html


 

Más allá de la poesía, la metapoesía implica al público





La poesía, como el mar de Benedetti, no se avergüenza de sus náufragos. La poesía es una inquietud constante, también, como el mar, capaz de arrastrarte a territorios suicidas y además, la poesía, araña con las uñas el fondo de cualquier cuenco, escarba en la memoria para que nada muera, y te ofrece las llaves para que todo sea un preciado caudal que nos desborde y nos inunde de palabras, sonidos, sensaciones,… sin más limite que el poder creacionista de cada autor. La poesía es una exigencia continua, una revolución constante donde la creación de cada autor es un conjunto independiente y único que no necesita más explicación que la emoción que pueda llegar a generar.

La creación poética no tiene porqué imitar la realidad ni describir ni explicar nada, se explica por sí sola, o no se explica. En poesía, el poema es el puntal de la obra del poeta. Pero más allá de la poesía, la metapoesía implica al público y solicita del narrador elementos como la expresión corporal, miradas, sonidos, muecas,... en un espacio escénico predispuesto para tal fin, para que pueda provocar en el espectador sensaciones que lo hagan ser partícipes y no meros espectadores de la obra en cuestión.

“Gotas de luz viva”. Carmen Albertus



“Gotas de luz viva” es el libro de poemas de Carmen Albertus que estoy leyendo de los cuatro que han llegado a mis manos con dedicatoria incluida.
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Conozco a Carmen Albertus desde hace ya bastantes años, más de 15. Coincidimos además en el “Encuentro de Poetas de los Tres Mares. Valencia 2006” y la recuerdo como una persona comprometida con la poesía, afable y abiertamente generosa.
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Tal vez porque la conozca, me sea sencillo, además de agradable, comentar un poema, un libro de poema de Carmen Albertus, pues la poeta se maneja bien tanto en verso libre como en estructurado como el soneto, pero es, a mi modo de ver, en verso libre donde Carmen  combina magistralmente innumerables recursos expresivos para recrear en el lector las más diversas emociones:
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“Todo se conjuga cuando la tempestad se abre / frente al acantilado, allí el diablo nos tienta, / la muerte se disfraza de beso y el destino se cumple.”
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“Poesía es una expresión artística a través de la palabra ya sea en verso o prosa y realizada de forma que nos hace amarla y nos produce un deleite espiritual”. Bien cierto es que el arte es captado de diferente manera por cada persona, pero esto es lo que dice la Real Academia Española y lo matiza el prologuista de “Gotas de luz viva”, Jerónimo Muñoz, exteriorizando esta definición de poesía tras mezclar muy  acertadamente las definiciones de “poesía” y “belleza” que hace la RAE.
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La poesía de Carmen Albertus es una poesía donde la naturaleza, el amor y la rotundidad de la vida abren sus ventanas para acariciar y gritar retumbando como un eco, poesía de la experiencia, tal vez, pero siempre poesía de compromiso con la realidad de la vida y la existencia humana.
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Gracias Carmen por el regalo de tu poesía!.

Alonso de Molina entrevistado por Lissette Ambrosio Rivas



Conversando con Liss   
Por: Lissette Ambrosio Rivas
 Miembro del Consejo Editorial de
'Creatividad Internacional'
ALONSO DE MOLINA


 No busco el verso ni el poema, creo que el poema sale a mi encuentro, la ha tomado conmigo y me busca


¿Qué lo impulsa a escribir?
En realidad no sé muy bien qué me impulsa a escribir,  pero pudiera ser que escribo para crear un espacio particular, íntimo y propio donde encontrar respuestas sobre mí mismo en particular y sobre el ser humano en general en una sociedad que hemos creado entre todos y en la que cada vez nos invade una enorme  y compleja paradoja, se comparte más, estamos más cerca unos de otros, mejor comunicados pero se habla menos, se dialoga menos; en la poesía he encontrado un excelente medio de expresión, un hondo pozo de conocimiento donde te obligas a una búsqueda constante en pos de entender la vida; siendo impulsivo, algo osado me gusta observar y experimentar con todo lo que a mi alrededor acontece, soy consciente que es preciso equivocarse para poder acertar, que es necesario conocer lo oscuro para valorar la luz.
No soporto la hipocresía ni las verdades a medias, me gusta ir directo, a bocajarro, en pos de la verdad, no se estar callado, digo lo que pienso y muchas veces no pienso lo que digo. En el fondo, la poesía no sirve para nada pero invita a la reflexión, mata algo la soledad y a veces incluso divierte.
¿Cuáles han sido  sus lecturas preferidas
Puro autodidacta. No tengo un currículum académico. Soy, tal vez, de los que han vivido, y vivo, a salto de mata; mi educación más que precaria es nula, así y todo, llevado por algún atávico instinto, procuro apartarme de la mediocridad, de ese asfalto hirviente que te quema los pies y te hace tragar saliva mientras apartas la vista de lo mezquino y vulgar. Acaso hubiera deseado  tener estudios sobre letras y filosofía de la vida, pues a pesar del tiempo que ha transcurrido desde que nací y los kilómetros que he recorrido, me siento a veces náufrago incapaz de entender a las personas y comprender lo que ocurre en el mundo. Tampoco, culturalmente, es que haya vivido debajo de un puente, no soy del todo un menesteroso cultural, pues de niño leía a El Capitán Trueno, el TBO y me desternillaba con Mortadelo y Rompetechos mientras leía el Tío Vivo.
De muchacho me sonreía con Mafalda, me encandilaban los versos de Lorca, Miguel Hernández, Machado... y me alborotaron poetas como Leonard Cohen, Jaime Sabines  o Carlos Edmundo de Ory. Después fueron llegando Neruda, Pablo De Rokha, Vicente Huidobro, Walt Whitman, Baudelaire, Cortázar, Paul Éluard, Borges….
De joven tambien me gustaba leer el Tao Te King de Lao Tsé y los aforismos de Nietzsche; leía los Yoga Sutras de Patanjali y por mi enorme afición a las artes marciales leía con devoción al maestro zen Taisen Deshimaru. Y algo me debe de quedar de este apego oriental, pues en los útimos años vengo leyendo a autores japoneses como Haruki Murakami, que espero que por fin le den el Nobel de Literatura porque lo merece, como ya ocurriera con su compatriota Yasunari Kawabata que ha sido hasta ahora el único japonés galardonado con el Nobel de literatura.
¿Piensa que ha tenido alguna influencia o cuáles?
Me declaro omnívoro. Y como a Borges, no me interesan los multitudes, escribo para mi propia vanidad, para resguardarme del soliloquio que prevalece en mí y escribo también para los desatinados que opten por leerme; prefiero individualidades, personas con cara y nombre propio y también coincido con Borges en que solo leo lo que me engancha desde el primer momento, si una lectura me aburre cierro el libro.
-Influencias? Soy influenciable, pero no suelo adoptar ningún tipo de influencia. Soy omnívoro -ya digo- y picoteo de todos los platos que atrapan mi interés. No busco el verso ni el poema, creo que el poema sale a mi encuentro, la ha tomado conmigo y me busca, a veces frontal o verticalmente, otras al trasluz, pero me busca como el que busca un día de lluvia en el desierto o un vientre contorsionista con suficiente cintura como para esquivar las trampas de la cotidiana realidad. 
¿Cuáles han sido sus motivaciones más recientes para escribir?
En los últimos meses estoy recopilando escritos míos que datan desde los inicios de los foros poéticos en Internet, desde el año 2000 concretamente. Observo que hay muchísimo material y que justamente por no poseer una educación literaria mi forma de escribir es bastante distinta a muchísimos otros, eso me hace sentir diferente y me anima a emprender proyectos que estaban relegados, puesto que pasados los cuarenta, literariamente Inédito, me sentí claramente aludido, ya no sería nada en la literatura, mis textos quedarían relegados a poquísimos lectores, probablemente a ninguno, a lo más podrían permanecer virtualizados en algún blog, confinado a la indiferencia de millones de caracteres en código binario que nutren la maraña de Internet.
Así que lejos del desánimo estoy preparando una extensa bibliografía de trabajos inéditos -unos 18 libros de poesía que se distribuirán próximamente en digital- además de estar inmerso en dos trabajos literarios –una novela y un libro de poemas con algunas variables inéditas- que espero que este 2016 vean la luz y puedan ser distribuidos en España y Latinoamérica.
¿Su rutina diaria tiene alguna relación con sus hábitos poéticos?
Tengo mi propia empresa. En la vida diaria, me desenvuelvo como gestor de proyectos, project manager como se dice ahora, intento coordinar más que liderar, cohesionar planteamientos e ideas y emerger siempre, constantemente startup.
¿En estos momento, cuáles son los libros que sientes más cerca de ti?
Me gusta la literatura japonesa, me gustan los manuales sobre yoga y cultura oriental, poesía debería leer más, apenas si leo lo que yo mismo escribo, una vez descargado me olvido, como reza el Tao Te King, acabada la obra y el mérito cumplido, lo oportuno es retirarse.
Aprovecho para saludar a todos los amigos, compañeros y compañeras que tengo en Creatividad Internacional y agradecerte, Ismael, tu buen talante, así como la buena acogida que siempre me has dispensado.

El amor del diablo. Reseña



 


-1-2-3-
En la novela "El amor del diablo" de Andrés Rubia Pedreño, tercera de su bibliografía, van sucediéndose personajes, acontecimientos, situaciones y circunstancias diversas que entretejen una trama en un marco que discurre de forma paralela entre la ficción y la realidad.
Andrés Rubia, en esta novela, aplica el concepto de ficción histórica, mediante la recreación de sucesos reales -como tema recurrente- con el propósito único del entretenimient...o. Propósito que consigue, además, de forma estética y amena en cuanto que logra, con esta narrativa, ofrecernos distintas recreaciones de acontecimientos históricos a través de los personajes de ficción creados por el mismo.
En las distintas imágenes literarias que podemos ir observando en esta obra, se narran hechos o acontecimientos que pueden o no ser verídicos al cien por cien: –por un lado hechos creíbles- mediante un discurso narrativo costumbrista de finales del Siglo XV. -Y por otro lado hechos inverosímiles- por cuanto el autor traslada a algunos de sus personajes principales a la época actual, seis siglos después.


El autor ha hecho una novela apta para todo tipo de lectores, pero de manera especial para aquellos que disfrutan de una lectura con un enfoque narrativo versátil, lleno de ocurrencias, incidentes, en suma peripecias del más variado calado, y que les provoque cuando menos, la expectación y la emoción.
En 1483, un joven y noble caballero, llamado Damiano Ciclidino, es exiliado por no dejarse ganar en una interminable partida de ajedrez con el v...anidoso marqués de Biarritz.
Damiano Ciclidino, se ve obligado a abandonar las esplendidas costas de Biarritz, en el suroeste de Francia, para emprender una aventura en solitario. Un inestable -venturoso- nomadismo que lo lleva a la Región de Aveyron, concretamente a Najac, en los lindes de los montes Aubrac, en el Valle de Lot, a unos 300 km de la frontera pirenaica con España, esplendida –por cierto- región ganadera, de apacibles paisajes, inspiradores de paz y armonía, pero no exentos de peligros, hechicerías, magia y, tal vez, pactos con el diablo.

 


El exiliado Damiano Ciclidino es el personaje central de la novela y, en el devenir de esta historia, va sobrellevando distintos fenómenos de índole paranormal que le obligan a actuar de maneras diametralmente antagónicas.

No se siente en ningún momento desamparado, el apuesto Ciclidino, pues en Aveyron logrará hospicio. Allí será admitido, siendo además muy bien considerado, hasta el punto que el amo y señor del lugar, le nombra batlle –lo que quiere decir- regidor del feudo, y como huésped especial, le ofrece el confortable palacete de Najac, lugar donde convergerán extraños y comprometidos sucesos, los cuales, conducirán a Damiano a desenvolverse con suma pulcritud junto a su admirada Stela, una de las tres sirvientas, por el aparente y azaroso parecido de sus ojos con los de la Duquesa Andrea Di Prada, nada menos que la esposa de su benefactor, el singular y carismático Grohan, poderoso duque de la Región de Rodez, un personaje déspota y cruel, pero enfermo de amor por su bella y hermética esposa, la inaccesible Andrea Di Prada.




 





Desde la patria inédita del insomnio no es posible madrugar. Simplemente uno se levanta de la cama y, con los pies entre el suelo y el sueño, sale a la calle, recorre el frescor de la -todavía- madrugada y espera -libro en mano- a que abran los bares -benditos sean- y sientes que la noche no ha pasado y tu sigues encendido como una antorcha que te sigue a cada paso. El amor del diablo lleva un dia guiñandome los ojos de sus mas de 400 paginas, presiento que estoy al inicio ...de una excursión inedita inmersa de intrigas y aviesas intenciones donde solo Dios o el diablo podrian hacerte traspasar la barrera del tiempo para pactar con ellos y poder ver el mundo lleno de luz y libre de pecado. Enhorabuena Andrés Rubia Pedreño por esta nueva entrega literaria que con pacto o no con los mencionados arcanos, se augura buena acogida por parte de los lectores.

Testimonio de la desnudez. Julio González Alonso





El poeta, Julio González Alonso, ofrece en su obra, Testimonio de la desnudez, galardonada con el Premio Nacional de Poesía Treciembre, 2015 Editado por la Fundación Jorge Guillén, libro que ahora tengo en mis manos, un poemario hermoso, como pocos, de muy cuidada gramática, variado en contenido, recorriendo tiempos,  espacios, sensaciones propias y ajenas, y un lugar –cómo no, viniendo de un leonés apasionado- donde la sensualidad y el erotismo, exhiben su bondad.

Un recorrido, al fin, donde distintas formas   poéticas que van desde el verso libre al soneto, pasando por verso blanco y versículo, se dan la mano, conformando un poemario exquisito  y de lectura afable que invita al lector a detenerse, como quien, forzado, a la hora de la siesta, por una mosca plomiza, se detiene un instante para observar, lentamente, en derredor suyo: “Las páginas de los periódicos reposan sus titulares obscenos, / callan los pájaros y el sol se estrella / contra las fachadas”.  Y seguidamente volver los ojos hacia dentro y observarse en esa dimensión intrínseca, a veces pájaro, a veces musgo, a veces luz, alba, labio, beso: “eran del alba  como del labio al beso / y una flor encarnada”. Quizá la nostalgia aflora en el poeta como un tañido de campana: “otra vez, León, el frío en las orillas / de tus ríos / y sobre los tejados rojos / tañían  / las  campanas del alba”. Quizá lascivia desenfrenada, desmedida, sensual: “en las olas alzadas de tus pechos .../... vela inflamada por el viento”. Tambien desconsuelos, tal vez miedo, en la voz más emotiva del poeta: “la muerte que te huye, dios, y te da la espalda, / ese sueño infinito  de la nada”.

Pero, en los versos del poeta, sobre todo, una mirada, reafirmándose en la verticalidad de la vida: “De la raíz al cielo / ascienden las preguntas / y en savia las palabras / se vuelven a la tierra / Y fecundan los páramos hambrientos / y determinan geografías cultivadas”.

Gracias Julio, por este regalo de Navidad. Gracias amigo.


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II VELORIO POÉTICO -Poetas del Sur -ALMERIA. ESPAÑA-



Organizado por Poetas del Sur y celebrado en las espléndidas instalaciones de Nautica Sutton, en la Plaza del Mar, El Toyo, Almería.

Junto a los poetas Graciela Zárate Carrió, Maria Angeles Lonardi, Francisca Sánchez,   Eugenio Martinez Carray, Maria Jose Sierra,  Tomás Soler Borja, procedentes de Granada, Murcia y Almería, el poeta invitado en esta ocasión ha sido el poeta gallego JOSÉ JUAN MARTINEZ FERREIRO. La Velada fue amenizada por el duo musico vocal MAYBE TOMORROW", GRUPO COMPUESTO POR Yan Huang a la voz y Alberto Bonilla a la guitarra acústica.

Ferreiro, que además de poeta es botánico, conoce bien la tierra almeriense, él ha leído a Lorca en el Cortijo del Fraile, ha caminado el exótico e intenso en su belleza natural Sendero de la Molata que une el Playazo de Rodalquilar con las Negras, ha visitado La Alcazaba y leído sus poemas en varias ocasiones, de noche y de día, entre sus muros milenarios. Ferreiro, como Valente, es otro poeta gallego con arraigo en nuestra tierra.
 
Actualmente, el poeta Jose Juan Martínez Ferreiro, está vinculado a la revista y los proyectos literarios de la Editorial Alaire.
 
Fueron esplendidas las lecturas ofrecidas por Ferreiro poniendo de manifiesto el momento álgido que está aconteciendo en su poética. Estamos ante un poeta de talente lírico, que sabe imponerse con rotundidad transmitiendo emociones y estremeciendo a los presentes. Ferreiro sabe  escarbar en sus bolsillos, es consciente de que la poesía precisa de nuevos caminos, que hay que bajarla de ciertas influencias egocéntricas y ser reivindicativa y trasgresora hacia la vida y hacia la misma poesía. 
 
Jose Juan Martínez Ferreiro conoce el oficio de poeta, él sabe cómo provocar a la introspectiva bestia que llevamos dentro. Su poesía está impregnada de un hermetismo que siendo cercano y comprensible, está poblado de metáforas plenas de matices que invitan al lector a abrir sus propias alas para sumergirse en un universo de intuiciones y espacios originales, dispares, contradictorios a veces pero siempre  llenos de vida, espacios en los que el subconsciente se suscribe en un contexto donde la poesía no se explica sino que se justifica por sí misma.
 
 En intervención, Ferreiro, nos ofreció poemas en gallego con su traslación, no mera trascripción –matiza el poeta-, al castellano, como Giralunas: ”Gira la flor solar / y se desvirga por los campos. /Giran los astros en su origen; / la pira de sus médulas”. O Salamandra, en este último el poeta puede mostrar de manera enérgica sus tablas y su voz con una bien definida puesta en escena para satisfacción del público: “Sal de madre. Salamandra. / Pan de tierra y ceniza / -los cereales de la carne”.
 
Como diría el mismísimo Huidobro “El poeta es un pequeño dios que hace y deshace el mundo a su antojo”. Tal como Ferreiro.
 
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“Cuadernos sin fronteras”. Jorge Carroll




“Tengo 79 años y confieso que este mensaje nunca llegará porque jamás tuve el miedo suficiente para escribirlo”.

Leer a Jorge Carroll, sin saber que estás leyendo a Jorge Carroll, se te hace como que estás leyendo a Jorge Carroll.  Quiero decir que Carroll es un poeta con voz propia, sus influencias son suyas aunque en su larga  trayectoria de lector a tiempo completo -como el mismo afirma- ha mamado de todos los vientos y se ha curtido en salmueras variopintas, quizá semejantes, quizá reversas, pero tinturas a fin de todo encontradas en una voz exclusiva y definitivamente, para el que esto escribe, oportuna, aunque a veces te choque, como mirar al sol a contraluz, cuando lo único que se pretende sea desvestir los recuerdos acumulados en más de 5.000 frases recopiladas en las más de 200 páginas de “Cuadernos sin fronteras. Reflexiones sobre la soledad, las ausencias y otras intoxicaciones” publicado por F&G Editores en Guatemala y que su autor tuvo la generosidad de enviarme un preciado ejemplar a España.

En “Cuadernos sin fronteras” Carroll recupera frases, anécdotas maceradas en el polvo de los años; sus letras son rotundas, no revolotea en círculos, quizá fuera ese discurrir directo lo que me enganchara, hace ya 12 o 13 años a la poesía de Carroll, poesía que va directo a la colisión, busca el encontronazo con el lector, dejar huella en el o directamente hacerle abandonar el escrito; comparto con el autor  que “En literatura se es innovador o idiota”.

Me tomo la libertad de exponer, sin permiso del autor, una breve selección de las frases que durante más de 20 años fue reuniendo Jorge Carroll, frases que según confiesa “no eran mías hasta que las escribía. Nadie es dueño en absoluto de lo que escribe”.

“El hombre que creo ser no trasciende su Soledad”
Quizá inmerso en un laberinto donde lo más cómodo sea no buscar la salida.

“El primer error histórico fue prohibir la manzana y no la serpiente”
Aunque quien sabe si Adán no hubiera preferido litigar con la serpiente.

“Soy agnóstico por la gracia de Dios”
Revela quizá indiferencia ante la existencia  de Dios, pero no tanto la negación rotunda.

“El error de un hombre es intentar alegrar su corazón por medio de las cosas, cuando lo que debería hacer – como proponen los taoístas- es alegrar las cosas con su corazón”. Frase inmersa en filosofía zen.

“Desde que mi madre me parió he intentado a veces con éxito, alejarme de mí mismo”. Esa cualidad tan terrenal de no soportarnos, de negarnos sin tan siquiera aceptar lo que suponemos que somos.

Recurre Jorge Carroll, en buena parte de sus desempolvados “Cuadernos sin fronteras” a frases de escritores memorables como Borges, Cortázar, Umbral, Octavio Paz, Sábato, Valery, Rimbaud, Apollinaire, y muchos otros nombres acreditados.

Y efectivamente, “Olvido”  y “Ausencia” son las palabras más repetida en estos “Cuadernos sin fronteras” de Carroll, palabras faltas de memoria pero en ningún caso carentes lo más mínimo de ingeniosa inteligencia.
 

Un fuerte abrazo querido Jorge junto a mi aplauso y admiración hacia tu obra !!!!

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Entrevista a Hallie Hernández Alfaro


http://www.editorialalaire.es/revistas-de-la-editorial-alaire/revista-no8-septiembre-2008/entrevista-a-hallie-hernandez-alfaro/

Entrevista a Hallie Hernández Alfaro

Vencedora del VII Concurso Poesía Virtual Alaire
“La Poesía siempre fue semilla. Como viejos amantes, tenemos  la extraña costumbre de separarnos para volver a pactar recorridos y tinta”
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Hallie Hernández Alfaro
Nacida en Caracas, Venezuela, y según afirma Hallie, posee lazos profundos y “eternos con la Argentina”. España fue el país de sus abuelos y actualmente reside en el norte de Holanda, país que solo constituye una residencia temporal. Hallie viene participando con manifiesta notoriedad en páginas virtuales de literatura y talleres presenciales de poesía  y tal como exclama: “¡¡Uy hace mucho tiempo!!…Alguna vez gané el concurso mensual de relatos en Grupo Búho y dos veces el concurso de Poesía Breve en La Gran Calabaza”. Borges, Pizarnik, Quiroga, Cortázar, Garmendia, Chalboud, Otero Silva, Silvina Ocampo, Tomás Alfaro Calatrava, según afirma la entrevistada:” han sido nombres profundos y vitales en mi fuero poético. Han influido y moldeado las letras que emergen, los horizontes que alcanzan la luz del papel blanco”.

1. Hallie, pregunta obligada, desde cuando tu vocación por la poesía, por escribir poemas.

Desde siempre, escribir era una tarea más- pausa- como dibujar casas y  trabajar en la clase de formación cívica. Imaginar y volcar en diarios,  ¡Uy tuve muchos! Creía que mis memorias serían alguna vez tan valiosas como las de Margarita Yourcenar. Podía estar una tarde completa cerca de la biblioteca de casa descubriendo sonetos, octavillas, lenguaje intrincado que aparecía en los libros del tío Tomás. Era una ventana, un mundo que me tentaba a perderme en sus paredes obnubiladas y en su centro de gravedad transparente.

2. ¿Qué es para ti escribir, que te apasiona del poema, del verso, de la poesía?

Escribir!! Para mí es salvación, arte, contemplación, introspección y testimonio –pausa-  El verso puede contenerlo todo, sugerir y aliviar. La poesía cuenta con hombros anchos para llevar la locura hermosa y los secretos de buhardilla.

3. De qué escribe  Hallie Hernández Alfaro ¿En tu poesía está implícito el compromiso?

Escribo de mí misma, de mi centro de ansiedad, de mis temores, de mis balbuceos sanguíneos!!!! Creo que escribir poesía es un acto autista que puede ser empático. ¿Compromiso? sí, con independizar el intento poético de mi mano derecha.
Internet es el gran catalizador que lleva mis letras al otro lado del mundo en fracción de segundos. La velocidad de información y la cobertura del sistema binario es una bendición para cualquier obra de arte.
Internet es el gran catalizador que lleva mis
letras al otro lado del mundo en fracción de
segundos. La velocidad de información y la
cobertura del sistema binario es una bendición
para cualquier obra de arte.

4. Cómo llegaste a la poesía, tú elegiste a la poesía o fue la poesía quien te eligió ¿sois buenos compañeros?

La Poesía siempre fue semilla y creció con mi edad cronológica. Somos como viejos amantes, conocemos los puntos claves, los talones de Aquiles…tenemos  la extraña costumbre de separarnos para volver a pactar recorridos y tinta.

5. Qué te sugiere esta frase: “El escritor nace, no se hace”? ¿Crees que se puede aprender a escribir?

¡Uy qué difícil Alonso! El poeta debe contar con una sensibilidad enorme para escurrirse en el mundo de los significados, tocar las palabras, seducirlas, tentarlas al camino fértil. Hundirlas en el barro y molerlas como se muele el café. Se pueden aprender técnicas, conocimientos de estilo y tener escuela. Esto también es importante para el poeta actual…

6. Cada vez se  prodigan en mayor número y gracias sobre todo a portales webs especializados es fácil conocer las bases para participar, ¿Qué opinas de los concursos literarios? ¿Crees que el afán por concursar está más justificado por dar a conocer la propia obra o porque ganar conlleva un aporte económico en algunos casos sustancioso?

Creo que el poeta como todo artista siente una necesidad profunda de exhibirse, de sacar hadas y demonios ante un coro de espectadores. Creo que la corriente endorfínica del autor se inunda al ser leído, se contrae de placer…Sí, creo que la necesidad del espejo y refracción en los otros es importantísima. El aspecto económico también puede ser relevante sobre todo para una posible publicación.

7. ¿Qué aportan Internet y las nuevas tecnologías de la información y comunicación a la poesía y viceversa?

Internet!!! Casi Magia (así con mayúscula) es el gran catalizador que lleva mis letras al otro lado del mundo en fracción de segundos. La velocidad de información y la cobertura del sistema binario es una bendición para cualquier obra de arte(sobre todo la obra literaria)

8. ¿Qué aportan al mundo, a la sociedad, los poetas ¿De qué forma debería ser la poesía para que gane adeptos y que no sea considera como mera cosa de gente sensiblera y como dijo Celaya  ”La poesía es un arma cargada de futuro”

Aportan belleza, magia y emociones estéticas irremplazables. El mundo de los poetas y sus creaciones es un desierto cubierto de flores y piedras blandas y preciosas. Un poema puede salvar una vida o cambiar un destino. Sí, hay posibilidades infinitas de que la voz poética trascienda y siente precedentes importantes. Bertold Brecht y Mario Benedetti son ejemplos inmensos de valentía política y social llevada a la palabra!

9. ¿De todos tus trabajos ¿cuál es el más entrañable para ti?

Ay! esa es una pregunta difícil ; cada uno lleva un determinado estado de ánimo en la espalda, una mezcla de intimidad inexplicable, piel y densidad afectiva. Los amo a todos casi por igual…hay algunos que no pierden la vigencia jamás.
"El baile de la Victoria" de Antonio Skármeta. Lectura Recomendada
“El baile de la Victoria” de Antonio
Skármeta. Lectura Recomendada

10. ¿Qué supone para ti haber conseguido el Premio Poesía Virtual Alaire?

Una motivación enorme Alonso para seguir aprendiendo!!!, una copa de ánimo y compromiso para seguir intentando Poesía. También constituye una alegría profunda que mis compañeros de foro hayan elegido Habeas Corpus como el poema ganador. Todas las obras presentadas conformaban un universo selecto de lírica y poesía grande, todas merecían el primer lugar.

11.  ¿Dime tres matices  que te pueden influir en tu manera de escribir y sentir la poesía?

El estado de ánimo, el amor en todas sus facetas y el acuse de dolor…también (aunque parezca gracioso) mi ciclo menstrual. Reconozco que llevo el género a todas mis letras.

12. ¿Cómo es tu proceso al escribir ¿Cómo haces, qué cosas remueves hasta concretar un poema?

No hago nada especial. La pulsión se manifiesta y obedezco la vocecilla interior –pausa- Es como un neonato inquieto que necesita sentir la textura del papel o del monitor. Creo que nunca reviso demasiado, sé que no es una buena costumbre.
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“El corazón del tártaro” de Rosa Montero. Lectura Recomendada

13. ¿Qué libros nunca has podido terminar de leer  y qué  libros debieran ser leídos y que tu recomiendas?

Cada libro es un desafío y una aventura tentadora –pausa-  si comienzo uno no puedo descansar hasta llegar a la última página .Dos libros fundamentales que son elixir  puro de emoción literaria –pausa- a saber: El baile de la Victoria de Antonio Skármeta y El corazón del tártaro de Rosa Montero.

14.¿Qué dirías a alguien que está comenzando en esto de la poesía y que ha decidido ser poeta?

Que esté preparado para sentir!!! Creo  que el poeta ya está decidido antes de concientizar su vocación…

15. Un mensaje a tus compañeros del Foro Poético Alaire

Es un honor inmenso la compañía hermosa y comprometida de todos vosotros!!!!!

Habeas corpus (Poema ganador)

Aquí tienes mi cuerpo, sin islas desiertas ni antifaces
contiguo, pálido de caricias
sujeto a las barandas de una apología triste de jazmines.
Parece vagar como un cromo deshecho en bajorrelieve
cuando la llovizna brama la frialdad nocturna
y los tobillos sangran el claustro de las hiedras mansas.
Toda yo, incauta de pupilas y marasmos
desenvaino la espada de mis chacras
y quiebro la amnesia del cautiverio.
Aquí tienes mi cuerpo, consignas de cristal hechas agua
silencioso y expectante a la genealogía de tus pasos.
Te reitero, querida Hallie, mi enhorabuena por este merecido premio y te agradezco que hayas respondido con tanta amabilidad y gentileza mis preguntas.
Deseo agradecer a los lectores de Alaire su comprensión y como no, el apoyo  que vienen dedicando desde el inicio, hace ya ocho meses, a la Revista Virtual, apoyo que estoy seguro seguirán prestando en el nuevo formato que tanto en edición impresa como en su edición On Line están perfilando los editores. Por nuestra parte seguimos ilusionados con el proyecto y finalizado con esta sétima y última edición el Premio de Poesía Virtual Alaire volveremos, tras el paréntesis vacacional de agosto, en septiembre con nuevas propuestas, artículos relacionados y entrevistas a poetas del mundo hispano.
Con un fuerte abrazo me despido hasta el nuevo curso
Vuestro en la poesía
Alonso de Molina