Cuando
la realidad no da compañía suficiente,
el
poema fabrica compañía simbólica.
Eso protege, dice el psicólogo
Pero también duele,
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Los otros que me forman: Poesía es hacer un árbol con un trozo de madera. La poesía no inventa la verdad, la desvela.
Cuando
la realidad no da compañía suficiente,
el
poema fabrica compañía simbólica.
Eso protege, dice el psicólogo
Mi casa es un bosque
no tenemos un perro
a veces me hago el muerto
y después resucito
es tan solo el instinto
de volver a la vida
sí, despertar la conciencia
y sentir que respiro…
…algunas tardes
sí, sólo algunas tardes,
nos acostamos juntos,
el perro que no existe y yo,
en el sillón de Ikea
su color rojo anima
a posar la cabeza
sin golpearme el pecho
ni acusar al calor
de la fiebre que siento
tanto en días de verano
como en los días de viento…
…no, no tengo aun novia…
me ha pasado la edad
sobre un montón de tierra
…la he caminado entera
tratando de encontrarme…
y todavía no sé
si un día conseguiré
hallarme adentro de algún mapa
o de alguna ciudad que no existe…
…y como no siempre me encuentro,
me escribo desde arriba,
como si allí viviera otro yo…
-2-
…A veces escribo a mi novia -sí, a esa que no tengo-
pero me invento que está en la habitación de arriba
y le digo que -el -día -está -hermoso…
y que me gustaría dar un paseo
con la mujer más guapa del mundo…
…entonces baja rauda —y me exige—
que le presente a la mujer más guapa del mundo…
…pongo… ya sabes, la mirada huidiza,
me estiro sobre el sillón rojo de Ikea…
aparto a un lado al perro que no tengo…
… la miro fijamente… -sí, fijamente,
como si quisiera dibujarle un tatuaje en los ojos
y haciendo todo lo posible por ignorar mi desánimo
-hago una torsión- como si mi cintura fuera un instrumento
ágil
y me aúno a ella, como si fuera la conjunción infinita
que subordinara a todos los temblores que no tengo
cuando la tengo a ella…
Es hora de ponerse en pie
luce bien la mañana
el buda permanece mudo en el jardín
está en su mundo
un interior vacío lleno de cosas
cómo descifrar lo que no ven sus ojos
tal vez sombras acaso calladas
bailando sus secretos
observo una luz perdida en su mirada
un susurro en la orilla del viento
tal vez la oculta verdad de los momentos
un chorro generoso ofrece el agua
podría el buda sonreír
pero es de piedra y la piedra
no suele sonreír al primero que pasa
permanezco enfrente a escasos metros
he puesto algo de café sobre la mesa
y apenas una rebanada de pan y aceite
he dejado cerca algo de fruta
nunca se sabe las vitaminas
que un cuerpo necesita a estas horas
el día luce hermoso creo que ya lo dije
yo me prolongo en las horas
que tengo por delante
saldré a pasear
sigue débil mi cintura y debo darle reposo
dejo de escribir
alimentar el cuerpo es menos importante
que alimentar el alma
pero es preciso un café y algo de alimento
no solo de pan vive el hombre
pero el hombre necesita el pan
y necesita el artificio —tal vez artificio—
de hacer trabajar la mente
nutrirla de palabras y visualizaciones
si las palabras y las visualizaciones son saludables
el espíritu lo agradecerá
y el cuerpo podrá continuar ofreciendo
al buda del jardín un buen chorro de agua
que le nutra y refresque
en este mayo que pretende ser junio
Pero sigo en vigilia
manso, como quien mira el mundo
con un café en la mano
y no pretende cambiar lunas ni planetas
tan sólo el gesto espiritual
de no cambiar nada de nada
permanecer en él y estar con ella
que es todo un gesto poético y espiritual
Lo que no ven sus ojos —insisto—
cómo descifrar lo que no ven sus ojos ni los míos
un corazón abierto
un secreto a voces
alguna ausencia algún olvido
su voluntad en quiebra sumida en la tristeza
de una tarde temprana
sin espacio
sin tiempo
sin ruidos
hacer callar la mente
y el corazón despierte.
La poesía no compite con la razón lógica. No describe el mundo, lo presiente. No demuestra, sino que revela. Y así quiero entenderla como esa capacidad única de anticipar lo auténtico, las verdades profundas que suelen escapar a la lógica. Quiero entenderla como un puente entre el arte y la razón, donde las emociones y la creatividad revelan significados a veces ocultos. De alguna manera, la poesía es anticipación sensible de lo real y auténtico, quiero decir: conocimiento inquieto, emocionado, de aquello que sólo puede ser aprehendido por medio de esa otra razón fundada por el arte.
La poesía, insisto, no pugna con la razón lógica y así quiero entenderla. Efectivamente, este concepto late con una intuición que hemos rozado muchas veces en nuestras propias reflexiones: la poesía como un modo de conocimiento que no rivaliza con la razón lógica, sino que, en todo caso, la desborda. No describe el mundo, lo presiente. No demuestra, sino que revela. Y lo hace desde un tipo de sensibilidad que no es sentimentalismo, sino una forma de inteligencia silenciosa, sin alardes, donde la poesía no es solo un adorno, sino una herramienta de descubrimiento.
COMPRENDER EL MISTERIO DE LA NATURALEZA HUMANA
De alguna manera la poesía se adelanta a la realidad. A menudo, el lenguaje cotidiano está “gestado” por el uso técnico o funcional. El poeta, al romper las estructuras lógicas normales, logra rozar verdades que la ciencia o el lenguaje común aún no han nombrado. Probablemente es como si el poema fuera un mapa emocional de algo que todavía no hemos terminado de entender del todo. La lógica de la poesía es subjetiva, de ninguna manera pretende la razón y mucho menos medir nada o controlarlo todo. Pero sí pretende comprender el misterio y lo inexplicable de la naturaleza humana.
Hay dimensiones de la existencia que no pueden ser explicadas ni concebidas como fórmula matemática (el asombro, el duelo o la grandiosidad), y aquí es donde presiento que la poesía funciona como un "órgano de percepción". Sin ella, seríamos ciegos a ciertas capas de la realidad que simplemente no se dejan atrapar por el método científico.
La poesía no inventa la verdad, la desvela. Personalmente la entiendo como puente entre el arte y la razón, donde las emociones y la creatividad revelan significados ocultos. Significados ocultos que de alguna manera sitúa a la poesía en el lugar de la conciliación. A menudo nos enseñan que el corazón y la cabeza van por caminos distintos, pero, el título de este artículo, lo que plantea y sugiere es que el arte es el lenguaje que permite que ambos, arte y razón, se comuniquen para descifrar lo que está “oculto”.
Al ver la poesía como ese puente entre arte y razón, se pueden destacar algunas funciones reveladoras, entre ellas:
La emoción como sensor: En lugar de ver la emoción como algo que nubla el juicio, aquí funciona como un radar. Siente que hay "algo" más allá de la superficie y la creatividad le da la forma necesaria para que la razón pueda, por fin, procesarlo.
El significado oculto (lo inefable): Hay verdades humanas que son paradójicas (como amar y odiar al mismo tiempo, o sentir soledad en medio de una multitud). La lógica formal sufre con las contradicciones, pero la poesía las abraza y, al hacerlo, revela un significado que es más fiel a la realidad que una definición de diccionario.
La creación como descubrimiento: Lo llamativo de este planteamiento es que la creatividad no "inventa" de la nada, sino que "revela". El poeta no fabrica la verdad, sino que quita el velo a una realidad que ya estaba ahí, pero que no sabíamos cómo mirar.
Es, en esencia, una epistemología del sentimiento. No solo sentimos por sentir, sino que sentimos para conocer.
Indudablemente, “revelación de significados ocultos” es algo que ocurre de forma instantánea al leer o escribir un poema, de alguna manera bien pudiera ser un proceso que requiere que la propia razón "trabaje" la emoción después del impacto inicial.
Personalmente lo concibo como un proceso que requiere sentir y razonar. Un diálogo constante donde el sentimiento pone la materia prima (la intuición, el asombro) y la razón pone la estructura para que ese asombro no se disipe.
Si solo nos quedáramos en el “sentir”, la experiencia sería una explosión emocional, quizás abrumadora, pero difícil de integrar o comunicar. Tal vez sería un puro caos.
Si solo nos quedáramos en el “razonar”, convertiríamos la experiencia en un concepto frío, en un estudio de laboratorio que acabaría matando lo que intenta estudiar.
Al unir ambos procesos, ocurre algo fascinante:
-El sentimiento guía a la razón: Le dice hacia dónde mirar, qué es lo que realmente importa en medio del ruido cotidiano.
-La razón le da estabilidad al sentimiento: Al buscar las palabras precisas, la métrica o el ritmo, la razón “afirma” la emoción. La convierte en algo que podemos visitar una y otra vez.
Es lo que algunos han dado por llamar “inteligencia emocional” llevada a la metafísica. De alguna manera, no es solo entender lo que siento para “estar bien”, sino aplicar lo que siento para entender qué es el mundo.
En ese sentido, el poema (o la obra de arte) no es el final del proceso, sino el lugar donde esa unión entre sentir y razonar se materializa.
¿Al final de ese proceso, lo que se descubre es algo sobre el mundo exterior, o es más bien un descubrimiento sobre uno mismo? Personalmente, lo entiendo como un descubrimiento del mundo exterior desde una perspectiva intrínseca, personal e íntima.
De alguna manera, lo que me gusta de esta exteriorización, este desvelamiento de la poesía, es la idea de que devuelve a la poesía su función originaria: no es un adorno ni un lujo, sino un instrumento de conocimiento. Un modo de pensar que piensa con el cuerpo, con la memoria, con la imaginación, con la herida y con la esperanza.
Personalmente, tal como ya he mencionado, insisto en la poesía como puente entre el arte y la razón, donde las emociones y la creatividad revelan significados ocultos.
Namaste
¡Definitivamente! Hoy jueves 20 de marzo 2025, a las 10:02 de la mañana española, ha comenzado oficialmente la primavera en España.
Aunque los cambios en las estaciones a menudo nos afectan por tema alergia y quién sabe qué, el caso es que el equinoccio de primavera nos brinda días más largos, tardes apacibles y sobre todo, con el invierno en fuga de olvido, un sentido de renovación y promesas.
Se abren los días con un conjuro de pájaros que no olvidan los poderes del fuego. El buen tiempo llegó. Canta la media luna para poner en jaque a todas las madrugadas del invierno.
Podría ser que la lluvia lamiera nuestros ojos y hundidos en la niebla todo nos pareciera noche, donde calles, estaciones y pájaros serían el cantar sin alma de tantas primaveras enmohecidas.
Cada primavera, lo he dicho y pintado en las paredes, trato de reinventarme, de mostrar mi perfecto y natural origen al universo. Es la estación del año más carnosa, la primavera es redonda e ingenua, atolondrada y lúbrica, su destino es posarse en el punto lascivo de la carne.
Los símbolos desnudos
Camino Primitivo de SantiagoHabitación de hotelAlgunas manchas de humedad. Un estrecho y vetusto armario. Una ventana con vistas, dando realce a los gruesos muros de la habitación que se ensanchan hasta alcanzar el metro. Cuatro oscuras colañas sustentan el peso de toda esta zozobra con el rancio color de una memoria antigua sobada por el tiempo al amparo del oro y el boato.
Pero puedo aprender, por el contrario, que todo cuerpo es campana, una cornisa errante que yerra y cae sin saber cómo para elevar sus pasos hasta el espejo que en el fondo somos, aunque a veces elegimos quemar las alas sin huir de esta ansiosa e inquieta irrealidad.
#símbolos desnudos