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Mostrando las entradas etiquetadas como Un humano cualquiera

Me nombro en los abismos que me miran y llaman

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"Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a ti"
-Friederich Nietzsche-


No es difícil perder, frustrarse ante uno mismo,
verter dudas y miedos haciendo brotar
la realidad que encierran tantísimas entregas.

De haber pintado espacios de mejillas audaces,
sentirse, de lo estéril, eco yermo y baldío,
como una bruma empotrada en los ojos
de un cielo enrojecido que silba a los arcanos.


(Ese frescor de brazos blandos y amor exiguo que fueron los fragmentos. Asimétricos ritmos pactando el si bemol que destruyera el ego, la notación que asesinara al sí mismo en los soplos del otro. Exhibir el error que nos mantiene al mundo como una voz urdiéndose entre los hielos de un camino de tierra hendida en sus prejuicios, en sus roídas erosiones.


¡De tantas formas llama la caída al polvo
que un madre hastiada de metáforas muerde las monedas
corriendo a las alturas,
hacia aquel vuelo de horizontes blancos,
forzando los remiendos de la tierra
a la alquimia que alivie las jornadas!


(Us…

Los sueños son sólo símbolos que encarnan las quimeras

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Cómo alumbrar la oscuridad de un pecho
que ni dios ilumina.
Se podrían, tal vez, esconder los excesos,
la amargura feroz que nos hará sentir
la carne entre las algas, el amargor perdido,
durmiendo sus excesos con los ojos desnudos.

Podríamos prevernos sorteando la ruta que nos conduce al bosque,
nutrirnos de un sonido de esperanza
que a voz tranquila tararea sus ecos.
El mundo es un reflejo de lo que somos,
nada es tan verdadero ni tan dispar,
la cultura se engrandece en diferencias;
el cambio facilita el avance del hombre.
Los arraigos de fe, los crímenes,
la ambición de poder, la lujuria y el odio
nos atan a lo arcano y sibilino.


(Si. Tal vez las ortigas huyeron de aquel mes de octubre en que todas las cartas fueron perdidas por azar. No puedo simplemente decir: -Señor, no tengo nada; tan sólo los distintos rostros que cada día parpadean en mí. -Nada, Señor, no tengo nada. -Duermo sin ti, Señor, como un animal que no encuentra hogar.)

Tal vez la indiferencia pudiera herir rompien…