“Cuadernos sin fronteras”. Jorge Carroll




“Tengo 79 años y confieso que este mensaje nunca llegará porque jamás tuve el miedo suficiente para escribirlo”.

Leer a Jorge Carroll, sin saber que estás leyendo a Jorge Carroll, se te hace como que estás leyendo a Jorge Carroll.  Quiero decir que Carroll es un poeta con voz propia, sus influencias son suyas aunque en su larga  trayectoria de lector a tiempo completo -como el mismo afirma- ha mamado de todos los vientos y se ha curtido en salmueras variopintas, quizá semejantes, quizá reversas, pero tinturas a fin de todo encontradas en una voz exclusiva y definitivamente, para el que esto escribe, oportuna, aunque a veces te choque, como mirar al sol a contraluz, cuando lo único que se pretende sea desvestir los recuerdos acumulados en más de 5.000 frases recopiladas en las más de 200 páginas de “Cuadernos sin fronteras. Reflexiones sobre la soledad, las ausencias y otras intoxicaciones” publicado por F&G Editores en Guatemala y que su autor tuvo la generosidad de enviarme un preciado ejemplar a España.

En “Cuadernos sin fronteras” Carroll recupera frases, anécdotas maceradas en el polvo de los años; sus letras son rotundas, no revolotea en círculos, quizá fuera ese discurrir directo lo que me enganchara, hace ya 12 o 13 años a la poesía de Carroll, poesía que va directo a la colisión, busca el encontronazo con el lector, dejar huella en el o directamente hacerle abandonar el escrito; comparto con el autor  que “En literatura se es innovador o idiota”.

Me tomo la libertad de exponer, sin permiso del autor, una breve selección de las frases que durante más de 20 años fue reuniendo Jorge Carroll, frases que según confiesa “no eran mías hasta que las escribía. Nadie es dueño en absoluto de lo que escribe”.

“El hombre que creo ser no trasciende su Soledad”
Quizá inmerso en un laberinto donde lo más cómodo sea no buscar la salida.

“El primer error histórico fue prohibir la manzana y no la serpiente”
Aunque quien sabe si Adán no hubiera preferido litigar con la serpiente.

“Soy agnóstico por la gracia de Dios”
Revela quizá indiferencia ante la existencia  de Dios, pero no tanto la negación rotunda.

“El error de un hombre es intentar alegrar su corazón por medio de las cosas, cuando lo que debería hacer – como proponen los taoístas- es alegrar las cosas con su corazón”. Frase inmersa en filosofía zen.

“Desde que mi madre me parió he intentado a veces con éxito, alejarme de mí mismo”. Esa cualidad tan terrenal de no soportarnos, de negarnos sin tan siquiera aceptar lo que suponemos que somos.

Recurre Jorge Carroll, en buena parte de sus desempolvados “Cuadernos sin fronteras” a frases de escritores memorables como Borges, Cortázar, Umbral, Octavio Paz, Sábato, Valery, Rimbaud, Apollinaire, y muchos otros nombres acreditados.

Y efectivamente, “Olvido”  y “Ausencia” son las palabras más repetida en estos “Cuadernos sin fronteras” de Carroll, palabras faltas de memoria pero en ningún caso carentes lo más mínimo de ingeniosa inteligencia.
 

Un fuerte abrazo querido Jorge junto a mi aplauso y admiración hacia tu obra !!!!

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