La cruda inanición (Relato breve)


Anoche le esperé ansiosa, con el teléfono pegado a mis manos que no paraban de temblar conforme transcurrían los segundos.



Las 21:45...las 21:48 ¡nunca el tiempo devenía tan lento! ...Las 21:59... ¡Está a punto de llamar, seguro!. Las 22:00... Ahora!... las 22:01...por su reloj deben ser las 21:59... Las 22:03....¡Dios mío! ¿Qué le habrá ocurrido?..




Recuerdo la manera casual como nos conocimos....-Tienes una sonrisa encantadora, me dijo. Le espeté impasible haciéndome la dura, clavándole fijos mis ojos en los suyos. –Porqué?–Porque la tienes, respondió un tanto azorado. Nos echamos a reír y alborotados empezamos a hablar y hablar como si nos conociéramos de toda la vida.




Las 22:04... Las 22:16. Las 22:30.... ¡¡No está sólo; no puede estar sólo… de eso se trata. Sí, seguro que no está solo el muy cerdo. ¡¡Todos los hombres son iguales!. Las 22:46. Las 22:55. No me llamará. No, ya no vendrá. Debo irme a casa.


Desconecto el móvil. Entro en Casa –Dónde has estado Alicia?.
La voz de mi marido me devuelve a la realidad. La cruda inanición.






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